Alice in Chains

2.50

La icónica banda de grunge parece estar atascada en su tercer álbum después de la muerte de Layne Staley.

por KORY GROW | 27 Aug de 2018


Con acordes potentes y una batería punzante, Rainier Fog de Alice in Chains sigue el mismo camino que la banda ha recorrido en las últimas tres décadas: una introspectiva grunge sin arrepentimientos. Pero se siente incompleta.

Es el tercer disco de la banda desde la muerte de su líder y cantante, Layne Staley, quien le daba a Alice in Chains la suficiente tensión como para estar a la misma altura que sus colegas de Seattle. Sin embargo, probaron que podían seguir adelante sin él con Black Gives Way to Blue en 2009. William DuVall, el nuevo integrante, demostró que se acoplaba a la perfección con la oscuridad del guitarrista Jerry Cantrell y lograron componer canciones pegadizas en el LP The Devil Put Dinosaurs Here de 2013.

A pesar de todo, Rainier Fog se siente un poco atascado. Como es costumbre, hay riffs de metal imponentes cortesía de Cantrell y letras como “I’ll stay here and feed my pet black hole” [Me quedaré aquí y alimentaré mi agujero negro] en la lúgubre Drone, pero persisten demasiado con ese estilo. Fly y Maybe tienen una vibra más pesada que la propia música, pero cuando Cantrell y DuVall cantan “Baby, you should know I’m lonely and I’m tired” [Bebé, deberías saber que estoy solo y cansado] es demasiado real.

Parte de la razón por la que el álbum es monótono es porque las voces de Cantrell y DuVall son más más suaves que la de Staley y no pueden lograr lo que Brian Johnson hizo con AC/DC. Es el sonido ambiente ideal para los deprimidos y sus mejores momentos son gracias al talento de Cantrell (un héroe de seis cuerdas olvidado). De alguna manera, el riff de So Far Under es más pesado que sus versos como “Nobody gets off of this ride alive” [Nadie sale vivo de este paseo] y el sonido de la guitarra en All I Am es más triste que el lamento “You see I can’t feel anymore” [Puedes notar que ya no siento nada]. Llaman la atención en canciones al estilo Staley como Grind (en la que canta Cantrell), pero suenan demasiado rígidos por su propio bien.


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