Extraordinario

2.50

Jacob Tremblay interpreta a un niño al que molestan por sus deformidades faciales y Julia Roberts es su mamá. El resultado es un drama sorprendente y emotivo.

por PETER TRAVERS | 22 Nov de 2017

Stephen Chbosky / Julia Roberts, Owen Wilson, Jacob Tremblay


A simple vista, Extraordinario parece ser la típica película complaciente y familiar que intento evitar. ¿De verdad quieres pasar dos horas viendo a un niño con una deformidad facial congénita, de la que se burlarán una vez tenga el coraje para salir de casa sin esconderse bajo su casco de astronauta? Basada en el bestseller de R. J. Palacio de 2012, que inspiró el movimiento contra el acoso “Choose Kind”, Extraordinario no es exactamente adversa a la desvergonzada emoción melancólica. Las buenas noticias son que el escritor y director Stephen Chbosky (Las ventajas de ser invisible) esquiva los evidentes y cursis clichés del género, y logra trascender entre las grandes capas de dulzura de Hollywood. Un reparto de primer nivel tampoco le hace daño a nadie.

Julia Roberts es menos glamorosa y da la talla interpretando a Isabel Pullman, la mamá de Auggie (Jacob Tremblay), un niño de 10 años fanático de la ciencia y de Star Wars, quien ya ha pasado por una docena de operaciones y todavía no puede esconder las cicatrices de su cara. Tremblay, a diferencia de la ganadora del Oscar Brie Larson en Room, logra una buena y emotiva actuación, incluso con las prótesis que cubren su cara. La película relata un año que le cambió la vida a Auggie. Después de estudiar en su casa, mientras su papá, Nate (Owen Wilson) trabaja, Auggie está a punto de salir de su casa en Brooklyn -su zona de confort- para entrar al quinto grado en el colegio Beecher Prep, donde tendrá que aprender a interactuar con otros niños (quienes lo molestan por su obsesión con Star Wars). La situación es difícil, incluso para Olivia (una excelente Izabela Vidovic), la hermana de Auggie, quien ha pasado su vida bajo la sombra de su hermano por la atención que le han puesto sus padres, y se siente invisible.

Chbosky no comete ese error. Aunque Auggie es el centro de la trama, el director le da a cada uno de los personajes su propia sección en la película. Chbosky tiene en cuenta todos los detalles de cada escena, como cuando Jack (Noah Jupe), el primer amigo y compañero de ciencia de Auggie, lo traiciona sin explicación. El cómo y el por qué le dan a la película una trama difícil, suficiente para que el público en los sea sensato en los momentos más tristes. Extraordinario es un drama emotivo, sin duda, pero Chbosky lo maneja con tal delicadeza y ternura, que no te odiarás a ti mismo (no tanto) por verla.


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