A Ghost Story

3.50

La vida después del dolor

por PETER TRAVERS | 25 Oct de 2017

David Lowery / Casey Affleck, Rooney Mara, McColm Cephas Jr.


si Casey Affleck debajo de una sábana te suena como una farsa más que una profunda experiencia cinematográfica, entonces puedes evitar A Ghost Story. De todas formas, si estás dispuesto a ver lo que el director David Lowery (Ain’t Them Bodies Saints, Pete’s Dragon) puede lograr usando su imaginación sin restricciones y con una fe imperecedera en las posibilidades del cine, entonces confía en nosotros: este es un experimento que no quieres perderte.

Affleck interpreta a un músico identificado simplemente como C; Rooney Mara hace el papel de M, su mujer, con quien comparte una casa en Texas. Tras morir en un accidente C se levanta de la mesa en la morgue, regresa al lugar que alberga sus recuerdos más felices y dolorosos… excepto que ahora él es un fantasma que viste una sábana con agujeros para los ojos. Él ve a M llorar, sin que ella pueda verlo, y en una escena que pareciera contener la eternidad (son solo cuatro minutos) ve a su novia demacrada devorando un pastel y luego vomitarlo. C trata de abrazar a su amor en la cama pero ella no puede sentirlo. Cuando otro hombre ingresa en su vida C, hace volar los libros de los estantes.

M se trastea ¿puedes culparla? Pero el espíritu no puede seguirla, está atado a la casa, así que se queda a ver cómo su casa es vendida y revendida. Lowery va adelante y atrás en el tiempo desde los días de los pioneros hasta la era de los rascacielos. Se mantiene en el mismo lugar y logra un efecto asombroso.

Esa es la película, sin acción, sin presupuesto, sin efectos especiales. Oh, C saluda a un fantasma que espanta en la casa vecina, luego sigue intentando cavar en el muro para encontrar algo que M dejó allí. Pero no hay conflicto. Los fans de Transformers que esperan horror y violencia pueden correr fuera de la sala buscando éxtasis descontrolado. Lowery tiene más influencia de Terrence Malick y el maestro tailandés Apitchapong Weerasethakul que de Michael Bay.

Entre infantil y artística, A Ghost Story te atrapa; inmerso en los ritmos de la película de Lowery, serás tocado profundamente. Mara ha sido siempre experta en comunicar emociones sin diálogo, y Affleck se convirtió en un maestro en eso. Lo demostró maravillosamente en Manchester junto al mar.

Los dos actores trabajaron con Lowery en Ain’t Them Bodies Saints, ambos comulgan con la cadencia lírica de su técnica, sus actuaciones minimalistas son encantadoras. El trabajo evocador de la cámara de Andrew Droz Palermo, al igual que los senderos de estos personajes, nos conducen a un sueño, agregando el poder de un encantador filme a una experiencia hipnótica, que nunca antes habrás sentido.


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