Amalia La Secretaria

2.50

Enredos de oficina

por ANDRÉ DIDYME-DÔME | 25 Apr de 2018

Andrés Burgos / Marcela Benjumea, Enrique Carriazo, Diego León Hoyos


Las secretarias se han abordado en el cine norteamericano como la personificación cómica de la mujer oprimida (9 to 5, Working Girl y la comedia psicosexual Secretary son algunos ejemplos). En el caso latinoamericano la secretaria ha sido abordada poco desde el cine, pero sí en la televisión, de forma muy similar a la contraparte estadounidense, pero incluyendo una dimensión romántica (como se pudo apreciar en la exitosísima Betty, la fea y en la recordada serie mexicana Mi secretaria).

El director y guionista antioqueño Andrés Burgos (Sofía y el terco) retoma este personaje en Amalia la secretaria. Sin embargo, Burgos le da un giro interesante al dejar de lado los estereotipos para mostrarnos a una secretaria más cercana a la realidad (por lo menos a la nuestra). Amalia es una mujer poco atractiva, entrada en años y que todos los días madruga para llegar a la oficina. Ella es burocrática, psicorrígida, malhumorada, vengativa, ritualista, obediente a las órdenes de un jefe tiránico, pero al mismo tiempo preocupada por él. Esto hace que Amalia sea un personaje nuevo en el cine, pero al mismo tiempo muy familiar para el espectador.

Marcela Benjumea logra un retrato detallado de esta secretaria que vive con su mamá y con una hija que tuvo muy joven, y que ahora se encuentra estudiando en los Estados Unidos. Junto a ella aparece Lázaro, un electricista encargado del mantenimiento, interpretado con gracia por Enrique Carriazo. Será él quien le dará un bonito toque romántico a esta historia llena de patetismo y humor negro. Los actores secundarios que interpretan al jefe (Diego León Hoyos), a la madre senil (Ana María Arango), al compañero de oficina (Fernando Arévalo), a la hija del jefe (Carolina López), a la mejor amiga (Patricia Tamayo) y al pretencioso profesor de baile (Fabio Rubiano) también están muy bien interpretados y construidos.

Es muy refrescante encontrar en las salas una comedia que no recurre a la sobreactuación y a los chistes flojos. Amalia la secretaria, aunque no es perfecta y su bajísimo presupuesto es evidente, nos presenta hábilmente a una persona que muchos no queremos conocer.


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