Animal

3.00

Un angustiante thriller argentino que nos muestra el descenso a los infiernos de un esposo y padre de familia dedicado y trabajador

por ANDRÉ DIDYME-DÔME | 07 Sep de 2018

Armando Bó / Guillermo Francella, Carla Peterson, Gloria Carrá

Cortesía de Cinecolor


Los amantes del cine argentino reconocerán el nombre de Armando Bó, el infame autor y productor de películas de sexploitation, que causó sensación en los años sesenta, gracias a la voluptuosidad de Isabel Sarli, la actriz fetiche y pareja del director.

El nieto se apropia del nombre de su abuelo y se convierte en un guionista respetado internacionalmente, gracias a sus colaboraciones con el mexicano Alejandro González Iñárritu con cintas como Biutiful y Birdman (ganadora del Oscar a Mejor Película).

Luego de su debut como director en 2012 con la película El último Elvis (escrita por él), Armando Bó vuelve con Animal, un trabajo con un título desorientador que cuenta la historia de un padre de familia llevado al extremo.

Bó deja a un lado la delicadeza y la dulzura que caracterizaron a su ópera prima, para entregarnos un thriller heredero de Hitchcock, Polanski y Scorsese. La historia es sobre Antonio Decaud, un hombre trabajador, de clase media alta, que vive con su esposa y con sus tres hijos. Él recibe una noticia devastadora: uno de sus riñones no está funcionando y necesita un
trasplante urgente. Cuando su hijo se arrepiente de donarle el riñón a su padre y al ver que la lista de donantes está contaminada por la demora característica de la burocracia inherente del sistema de salud pública, Antonio contacta a Elías y Lucy, una pareja que puede ayudarle. Elías está dispuesto a intercambiar su riñón por una casa para que Lucy, su novia embarazada, pueda darle un hogar a su hijo.

El problema radica en que la pareja está conformada por dos personas despreciables y buenas para nada, que se aprovechan de la situación desesperada de Antonio para obtener más de lo que realmente se merecen.

Guillermo Francella vuelve a demostrar su gran talento encarnando a Antonio, el desesperado supervisor de una frigorífica que ve cómo su esfuerzo y dedicación con su trabajo y con su familia, no valen la pena. Federico Salles y Mercedes De Santis son estupendos interpretando a los horribles Elías y Lucy. Y la dirección de Armando Bó logra transmitirle al espectador toda la tensión psicológica que hace parte de la situación límite que enfrenta su protagonista.

Sorprende que Bó evidencie descuidos lógicos en la historia y que inserte de manera forzada a un personaje llamado Gabriel Hertz (Marcelo Subiotto), un supuesto mejor amigo de Antonio y cirujano plástico, para resolver la situación de Antonio de una manera artificial y efectista.

Sin embargo, Animal logra angustiar al espectador como solo los mejores thrillers logran hacerlo y continúa evidenciando el excelente estado de salud del cine argentino de los últimos años.


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