Arcade Fire

4.00

Los rockeros se sumergen en un ritmo atmosférico y se enfrentan a una cultura tóxica en un álbum épico

por WILL HERMES | 28 Jul de 2017


Arcade Fire baila en la oscuridad

En su último álbum, Arcade Fire se enfrentó con un viejo interrogante: ¿cómo una banda de rock puede atreverse a hacer música para bailar? Su respuesta fue Reflektor, un álbum de dos discos con unos impresionantes ritmos electrónicos, synth-pop, dub reggae y disco, entre otros. Además, contó con el apoyo de James Murphy de LCD Soundsystem, un conjunto de percusionistas haitianos e incluso una pequeña aparición del santo patrón del rock & roll experimental, David Bowie. El repertorio era ambicioso y deslumbrante, pero, en su sonido y sus letras, el LP descartó la enfática intensidad que caracterizaba a la banda desde su debut con Funeral en 2004.

A pesar de que Arcade Fire se siente más cómodo con sus zapatos de baile, combina ambos estilos en Everything Now, anulando cualquier malestar contemporáneo y tomando la inspiración de un estilo dance-pop más conciso. La canción que titula el álbum, coescrita por Thomas Bangalter de Daft Punk, evoca las melodías pegadizas de Abba, con una armonía bailable y un solo de flauta chirriante por Patrick Bebey, descendiente del Afropop. Signs of Life encarna el funk de los 70 con trompetas, aplausos, sirenas de policía y el flow MC de Win Butler, una fusión entre Rapture y Heart of Glass de Blondie. En Chemistry, de ritmo rockero y jamaiquino, se aventuran por un sonido descompuesto a lo Grand Funk Railroad. La única canción escrita por Regine Chassagne, la esposa de Butler, es la fantástica Electric Blue, una reverencia a Tom Tom Club, el grupo funk-pop liderado por Tina Weymouth.

Como es costumbre, la personalidad de predicador y rock star adolescente de Butler conduce el barco. La enfurecida Infinite Content y el acelerado ritmo country de Infinite_Content son dos versiones de una canción que habla sobre el exceso digital en la era del streaming. “We’re infinitely content/All your money is already spent”, canta Butler, recordando la insatisfacción de los Rolling Stones y el 57 Channels (And Nothin’ On) de Bruce Springsteeen. En Creature Comfort, una pregunta al estilo New Order sobre “the white lie of American prosperity”, trata el deseo de los jóvenes por la fama, mientras batallan contra su propia aversión, el hambre y la depresión. Es un territorio peligroso, pero la banda lo aborda con valentía. Cuando Butler canta “I’m a liar/Don’t doubt my sincerity” invoca al Bono de Achtung Baby en The Fly, otra transformación del dance-rock clásico.

En definitiva, Everything Now habla sobre tener un banquete cultural y seguir hambriento. “A terrible song on the radio, baby/What else is new?”, se lamenta Butler en We Don’t Deserve Love, una hermosa balada que se pregunta si la raza humana se ha ganado su propia extinción. Sin duda alguna, Arcade Fire ha creado la banda sonora perfecto para esta reflexión.


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