Beck

4.00

Funk brillante y hip hop excéntrico: el peculiar genio vuelve a divertirse

por WILL HERMES | 07 Nov de 2017


Durante los 25 años de carrera de Beck, sus mejores momentos —los extraños éxitos hip hop como Loser y Where It’s At, el funk enérgico en Midnite Vultures o el folkrock de Morning Phase— han mezclado una verdadera exploración musical sin perder su identidad. Aunque muchos artistas han seguido el camino de Beck (Father John Misty sería el ejemplo más reciente), solo unos pocos han logrado su alcance, ingenio y espíritu. Por eso Colors es tan aceptado, es un gran intento de acoplarse —y ponerle su propio sello— al pop de finales de esta década. El resultado es su álbum más sencillo y divertido desde los 90.

Los primeros indicios de su proyecto nuevo se conocieron en 2015 con la colorida Dreams: funky, una guitarra rítmica brillante, diferentes voces —falsete, cambios drásticos de tono— rebotando como las luces de una bola disco entre el electro-pop de los 80 y el atractivo rock de estadios setentero. El sencillo de 2016, Wow, lo encuentra en un estado más alto, con beats de trap que le ponen los ojos rojos y un caleidoscopio de tonos que parecen silbidos, mientras Beck rima “jiujitsu” y “chica con un Shih Tzu” en un ritmo “fumado” de vieja escuela. Es la canción stoner más chistosa en años. Ha sido un camino largo desde el soñador Morning Phase, pero no menos interesante.

Esas dos canciones sobresalen en Colors, pero casi todos los cortes también, en cuanto a la excéntrica creación pop. El tema que lleva el nombre del álbum une una melodía de ocarina con aplausos robóticos y voces aparentemente robadas de White Lines de Melle Mel. Con un piano a lo musichall, Dear Life es un guiño a los Beatles y al fallecido y virtuoso del folk Elliot Smith. Es un recuerdo de la tradición de la que salió Beck, al igual que I’m So Free, cuyo título, dice, se parece a “I’m so fake” [Soy tan falso], y tiene cambios agresivos de acordes que suenan a Nirvana en su momento más atractivo.

Una muestra del respeto que inspira Beck es que su colaborador en Colors sea Greg Kurstin, el productor y compositor que ayudó a Adele a crear Hello, seguramente el mayor éxito pop del siglo XXI (Kurstin fue teclista durante la gira de Sea Change de Beck en 2002). Juntos han llenado cada canción con ideas sonoras, aunque apuntaron a la simpleza del pop.

El título de la pegadiza Fix Me hace recordar a la balada de Coldplay, y no es por accidente, los clichés son clichés por alguna razón. Y en las manos indicadas, lo rutinario puede convertirse en algo totalmente fresco y esencial. Eso es exactamente lo que sucede acá.


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