Björk

4.00

La innovadora artista mezcla felicidad y realismo en un álbum previsiblemente aventurero

por WILL HERMES | 20 Dec de 2017


Björk reinventa su radiante pop abstracto

“Dos nerds de la música obsesionados… se mandan MP3”, canta con euforia Björk sobre arpegios de arpa, mientras otras voces suyas resuenan como querubines en el fondo. Blissing Me —enmarcada en una atmósfera muy “björkiana”— fija el tono de un disco que, de cierto modo, es un polo opuesto al melancólico Vulnicura de 2015. Ese LP fue un examen quirúrgico de la tristeza tras una ruptura, orquestado con cuerdas opulentas. Utopia se despide de la orquesta y construye su mundo brillante y ligero con samples de aves, flautas, arpas, coros y electrónica, con la participación innovadora de los coproductores Arca y Rabit. El set irradia extravagancia y placer. La canción de apertura, Arisen My Senses, es una increíble oleada de timbres de pop, un orgasmo musical múltiple. Pero Utopia no es más pop que Vulnicura ni tampoco es solo brillo y fantasías. Sue Me conjura una situación de divorcio en medio de voces distorsionadas y percusión. En Body Memory, las palabras ‘tóxico’, ‘patriarcado’ y ‘kafkiano’ brillan a través de estruendos violentos. Con flautas y arpa jugueteando en el registro alto, mientras los tonos bajos y los beats implosionan perversamente en la parte baja, Loss resume la visión musical al sugerir a una realista pragmática que reconoce la relatividad de la utopía, sostenida solo por la dulzura de la equidad.


Deja tu opinión sobre el artículo: