Cantar arando en el cemento

3.50

Cantar arando en el cemento

por Rodrigo Torrijos | 01 Apr de 2016

​Cortesía Contranvia Films


En caliwood hay un sector que podríamos denominar los tarkovscaleños, un ala rebelde, dedicada a una sensible y europeizada contemplación de los fenómenos tropicales. Le han dado un look más cinematográfico a la “pornomiseria”. Uno podría acusarlos de ser una “pornoetnografía”, que indaga en el segmento gourmet, exótico y chic de la cinefilia declarada, para volar en laureles por los festivales del mundo. Pero decir eso sería muy mala onda, sobre todo si uno tiene que referirse a Siembra.

Sería una torpeza; la primera cinta dirigida por Ángela Osorio junto a Santiago Lozano se escapa de cualquier convención. Referirse a ella en términos exclusivamente cinematográficos es reducir su profunda dimensión poética y estética a términos convencionales y vulgares, que sus realizadores claramente desafían. No hay personajes que persigan “grandes actuaciones”; sus intérpretes tienen suficiente con ser ellos mismos y lucen libres de las deformaciones de la vanidad y el oficio.

Así, logra sumergirnos en un universo de marginalidad, una realidad inapelable, como las voces de las cantaoras que se tejen en una letanía tradicional, que emerge de sus profundas raíces africanas. No sabemos si dos directores piensan mejor que uno, pero el equipo de Osorio y Lozano no necesita valerse de palabras para hacernos comprender la ausencia y la angustia de sus personajes ni el violento choque entre la tradición, el luto y la supervivencia.

Bellamente fotografiada en blanco y negro por Juan David Velásquez, Siembra aspira profundamente los aires del desarraigo, en donde sus protagonistas, “El Turco” (otro turco) y Yosner, buscan la fuerza para dar un siguiente paso. “El turco”, padre de Yosner, ansía regresar a la tierra de la que huyeron para salvar la vida del joven. Su hijo, en cambio, pretende liberar pasos de breakdance para plantar cara a sus rivales e imponerse ante una ciudad que lo hace vibrar con la promesa de una vida diferente. Lo hace y exhala un canto que se eleva como viento sobre el asfalto. Hay cosecha de buenas óperas primas.


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