Cars 3

3.00

La rentable franquicia aceita bien su corazón

por DAVID FEAR | 16 Jun de 2017


Cars 3: La serie finalmente tiene una película digna de llevar el nombre de Pixar

Son matemáticas simples, los chicos ven autos de carreras brillantes hablando y enloquecen. Los pequeños y los no tan pequeños necesitan algo de velocidad y colores, pero cuando los padres se sustraen de la ecuación, viendo a la franquicia exclusivamente como una niñera visual es porque algo ha fallada dentro de la poderosa Pixar.

En 1995 Toy Story cambió todo, Pixar no solo revolucionó la animación norteamericana, también empezó a disparar joyas, películas que se hicieron habituales entre los nombres nominados a los premios Oscar. El problema con mantenerse levantando la barra es enfrentar tu propio estándar.

La versión original de Cars se encargó de brindar una lección de humildad a las carreteras americanas, la secuela del 2011 trajo algunas jugarretas al estilo de James Bond. Francamente, este extenso comercial de gasolina podría haber sido firmado por cualquiera, pero para los tipos que hicieron Buscando a Nemo, Wall –E e Inside Out, sería suficiente con medirse las orejas de Mikey Mouse?

Fácilmente Cars 3 se convierte en la mejor del lote, decir eso es fácil, pero argumentar que realmente merece ser un título en la estantería de Pixar es algo diferente. Esta historia aprovecha la resonancia emocional que genera el envejecimiento, la búsqueda de los días de gloria y la dicha de entregar la antorcha. El objetivo no es vender más loncheras de Rayo McQUeen. La meta está más allá de la línea de llegada del éxito corporativo.

Y sigue siendo una película de Cars capaz de entusiasmar a los que trasnochan viendo las emisiones de Nascar, Larry el camión campechano aún existe, también escucharemos la voz de la razón en las palabras de Sally y la onda del resto del casting de Radiator Springs, habrá canciones sobre la dicha de manejar y todo lo que debería contener el paquete, pero la derrota alcanza a Mc Queen. Hay un nuevo bólido en el pueblo. Un modelo de la próxima generación llamado Jackson Storm (Armie Hammer) – piensa en Iván Drago hecho auto.

Cuando nuestro héroe se convierte en noticia vieja aparece un hombre de negocios llamado Sterling (Nathan Fillion) que apadrina a Rayo y le proporciona las condiciones para regresar a su forma ideal. Recibe ayuda de una motivadora personal, llamada Cruz Ramírez, (Cristela Alonso) para ayudar a recalibrar su motor. El campeón pone llantas en la pista y azotan la carretera.

Entonces los recuerdos golpean, como un show de demolición de autos, allí encontramos a Hudson (Es estremecedor escuchar la voz de Paul Newman de nuevo) y volver a reconocer las voces de muchas celebridades. El director Brian Fee, un veterano del departamento de arte de Pixar, logra maniobrar entre un movido blockbuster y una película conmovedora que te hace pensar en ese momento cuando tu sol se oculta y el de alguien más asciende. Sobre el papel, esto suena como algo dirigido a los padres, particularmente a algunos de mediana edad que serán sorprendidos en un múltiplex mientras piensan que sus veintes duraran para siempre. Pero la forma en la que se construye el momento en que Rayo encuentra la paz y avanza, y la gracia con la que aborda la melancolía la convierten en algo majestuoso, sin diluirse, milagrosamente encuentra el tono de la película.

El resultado es inspirador, algo que no se puede asociar con el resto de la serie. Es suficiente con no sentir la bilis subir por la garganta viendo una película de coches, pero lo que usted descubre es a una nueva generación que se pone al frente, lo agradable esta en ver como los chiquillos que se estremecieron con Rayo Mc Queen no tienen ningún problema en aceptar a una protagonista femenina, a una de apellido Ramírez, eso especialmente en este momento histórico se siente como una vuelta de la victoria.


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