Catalina Ávila

3.50

El frío de las máquinas no se percibe

por MARCELA GUERRERO | 11 Jan de 2018


“Este disco se empezó a formar en un teléfono celular, en junio de 2015, y por fin es terminado en una tablet, en septiembre de 2017”, dicen las notas de este Origen de Catalina Ávila. Ella se define como compositora, cantante y percusionista. Ha trabajado con Aterciopelados, Andrea Echeverri (en su etapa como solista) y con el colectivo LatinLatas. Los recursos tecnológicos que empleó como parte de su metodología para crear estas canciones no le quitan nada de calidez o sensibilidad a este prometedor trabajo.

Su voz emana una melancolía exuberante, que revela inspiraciones provenientes de grandes mujeres como Lhasa de Sela, Lila Downs y Concha Buika entre muchas otras.

Catalina interpreta la mayoría de instrumentos (bajo, guitarra, percusiones, serrucho, teclados, ukulele y acordeón, entre otros), y se da el lujo de tener entre sus invitados a Edson Velandia en La loca de la casa y a la Florecita Rockera en La pelona.

El espíritu de las músicas latinoamericanas está presente a lo largo de todo el álbum, aunque hay espacio para los sonidos de otras geografías en esta colección de canciones nostálgicas, delicadas e inspiradoras, que por momentos desgarran el corazón. Lo que ella nos ofrece acá no es música para tomar a la ligera: es la banda sonora para un recorrido por paisajes bucólicos que dan tiempo para escuchar con el alma y los cinco sentidos.


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