Charli XCX

3.50

La exitosa diva británica combina ruidos espectrales con letras ardientes

por CHRISTOPHER R. WEINGARTEN | 12 May de 2017


Charli XCX / Number 1 Angel Asylum

Charli XCX ya era una estrella pop alternativa cuando lanzó Sucker en 2014, una reinvención EDM del extravagante new wave de los 80. Pero en el último año y medio, la cantante de 24 años ha empezado un camino nocturno y lleno de neones por el sonido vanguardista. Para su EP de 2016, Vroom Vroom, su reciente sencillo After the Afterparty y esta cinta de 10 canciones y 37 minutos, Charli ha unido esfuerzos con artistas asociados a la disquera londinense PC Music, gente como A.G. Cook y Sophie, cuyo simulacro tecnológico de la música pop suena como una especie de broma en contra del consumismo. Una movida interesante para alguien que cantó en Fancy de Iggy Azalea.

Pero Angel hace que esta estética pionera de humano- holograma se vea más natural y coherente que como lo hacía en el endurecido Vroom Vroom. Los beats no son tan abrasivos; su voz es distendida y desorienta, pero no irrita. La sustancia sigue siendo el pop clásico, principalmente hablando de carros y sexo, y sus letras refuerzan la nostalgia de la música. En ILY2 y Emotional los zumbidos sofocan, creando una combinación de erotismo, soledad y anhelo.

En su mezcla de ruidos espectrales y letras calientes (“Cold like ice, petrified / Loving what you’re doing to me”, canta en White Roses). Estos himnos de sexo robótico se toman por asalto el mundo como una nueva versión de Blade Runner en clave de música pop sucia.


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