Christopher Robin

3.00

El conmovedor regreso de Winnie The Pooh y sus amigos casi se estropea por un mensaje retrógrado.

por ANDRÉ DIDYME-DÔME | 03 Aug de 2018

Marc Forster / Ewan McGregor, Hayley Atwell, Mark Gatiss

Foto cortesía de Cinecolor


El británico A.A. Milne se convirtió en un autor inmortal gracias a Winnie The Pooh, un osito barrigón inspirado en un muñeco de su hijo, Christopher Robin, el protagonista de sus historias.

Los libros Winnie The Pooh de 1926, Ahora somos seis de 1927 y El rincón de Pooh de 1928 (ilustrados por E.H. Separd), están ambientados en el Bosque de los Cien Acres, donde Christopher Robin busca a su amigo obsesionado con la miel y a otros animalitos antropomórficos como el anecdótico Búho, el depresivo burro Igor, la maternal Cangu y su tierno Rito, el neurótico Conejo, el miedoso Puerquito y, por supuesto, el confiado e impulsivo Tigger (también inspirados en los juguetes del hijo de Milne). En este mágico lugar el niño vive una serie de aventuras caracterizadas por el asombro ante la simplicidad de la vida y un humor fino y elegante, a partir de situaciones impregnadas de una absurdez exquisita.

En 1966, los estudios Disney decidieron adaptar al cine las historias de Winnie The Pooh en una serie de cortometrajes animados que se iniciaron con Winnie Pooh y el árbol de miel. Desde ese momento explota una de las franquicias más exitosas de todos los tiempos, que además de las películas animadas como Las aventuras de Winnie The Pooh de 1977 (una recopilación de los cortos), La película de Tigger (2000), La gran película de Piglet (2003), La película de Efelante (2005) y la hermosísima pero poco vista Winnie The Pooh de 2011. Además, incluye también series de televisión, juguetes, cuadernos, libros, ropa, cómics, videojuegos, golosinas, en fin… Tampoco se puede dejar de lado a esa estupenda versión de Winnie The Pooh para adultos con tintes psicoanalíticos llamada Ted.

Ahora llega la película Christopher Robin, dirigida por Marc Forster (autor de la cinta acerca de J.M. Barrie, el autor de Peter Pan, llamada Descubriendo al País de Nunca Jamás). Aquí, Christopher Robin ya es todo un adulto, esposo y padre de familia, y trabaja como empleado en una fábrica de maletas de cuero. Atrás quedaron Pooh y sus amigos, ya que Robin es ahora un adulto responsable y maduro. Pero cuando su aprovechado jefe, Giles Winslow, lo obliga a trabajar un fin de semana, el cual tenía programado para estar en su casa de campo con su esposa e hija, el osito panzón y tierno acude en ayuda de su mejor amigo.

El momento en el que Pooh vuelve a encontrarse con Christopher Robin es más que conmovedor (quienes hayan crecido con el personaje no podrán detener las lágrimas) y es gracias a la voz de Jim Cummings, a la excelente actuación de Ewan McGregor y a la magia de la captura digital de movimiento, que este reencuentro adquiere un gran poder emocional.

Lo mismo sucede cuando Christopher Robin y Pooh regresan al Bosque de los Cien Acres para encontrar a Igor, Tigger, Piglet y todos los demás. Es una lástima que caiga en el mensaje retrógrado en el que la esposa de Robin (encarnada por Hayley Atwell de la serie Agent Carter) y su hija Melanie (Bronte Carlmichael) le reclaman al padre y esposo por que deje su trabajo, cuando lo único que busca es sostener a su familia y evitar que despidan a los empleados a su cargo. Un trabajo en equipo y una actitud menos odiosa por parte de la “ama de casa desesperada” hubiera sido algo mucho más apropiado, teniendo en cuenta los discursos de empoderamiento femenino que Disney ha logrado transmitir de manera tan eficaz en Frozen, Moana, Cars 3 o Los increíbles 2.

Asimismo, la resolución final está un poco traída de los cabellos. Pero eso no importa. La magia lograda en los momentos en los que Christopher Robin vuelve a hacer contacto con sus amigos, vuelve a esta cinta fantástica e inolvidable.


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