Deadpool 2

3.50

El superhéroe regresa con más violencia, más chistes sucios y un corazón herido

por PETER TRAVERS | 15 May de 2018

/ Ryan Reynolds

Deadpool 2 te dispara todo lo que tiene hasta que levantas los brazos y te rindes.


La primera película de Deadpool recibió muchas críticas en las reseñas y por parte de los fanáticos de los comics por enfocarse tanto en los chistes. Luego, con un presupuesto de 58 millones de dólares, recaudó 783 millones en todo el mundo, convirtiéndose en la película para mayores de edad (clasificación R) más taquillera de la historia. Por eso puedes estar seguro de que Deadpool 2 tiene más chistes, más acción, más gente rara con superpoderes y más presupuesto… aunque, al parecer, la diferencia económica no es tan grande. Lo que preocupaba era que la original voló directamente a nuestros corazones, potenciada por el superhéroe de Ryan Reynolds, un tipo con una enfermedad terminal, grosero y desfigurado. Es muy complicado mantener ese espíritu con una secuela, especialmente cuando tiene la responsabilidad de ser tan buena como la primera, esquivando la presión para convertirse en un largometraje –esa horrible palabra – respetable.

No hay problema. A pesar de tener ciertas fallas en la historia, sin dejar a un lado que hay unos intereses descarados en continuar con la franquicia, Deadpool 2 sigue siendo lo más pequeño en el mundo de los comics. Y lo decimos como un cumplido. Wade Wilson, mejor conocido como Deadpool, es un chico malo que no puede cerrar la boca. Este exmilitar, convertido a mercenario, todavía se cree lo máximo y necesita reírse de las cosas que pueden hacerlo llorar. Siempre ha sido una tragedia por dentro, y mientras Wade tiene superpoderes curativos (¡adiós cáncer!), sus emociones siguen siendo genuinas y crudas. Sí, el actor canadiense ha aceptado que estuvo horrible cuando presentó el personaje en X-Men orígenes: Wolverine en 2009. Pero ahora, Deadpool está conectado con Reynolds, un personaje que ya maneja. Nadie podría interpretarlo mejor.

Retomando donde terminó la película anterior, Wade y su novia Vanessa (Morena Baccarin) están pensando en sentar cabeza. “Necesito que me dejes un bebé adentro”, dice ella, parcialmente, en chiste. Luego la puerta se abre y todo cambia. El hogar y lo que pasa en casa no es algo que trasnoche a un tipo de Marvel que está en el limbo entre los Vengadores y los X-Men, y el director David Leitch (quien remplazó a Tim Miller) tiene un crédito en pantalla que dice: “Dirigida por uno de los hombres que mató al perro en John Wick”. Leitch, quien mostró sus trucos para la acción en Atómica, no deja ninguna decepción. Hay que darle crédito a Reynolds y sus coescritores Rhett Reese y Paul Wernick por asegurarse de que la trama no quedara bajo la avalancha de frases cortas.

Wade habla de su secuela como una “película familiar” y no está totalmente equivocado. En el centro de todo hay un niño: Russell (Julian Dannison en un papel fantástico), un adolescente que ha tenido dificultades en el orfanato, cuyo director (Eddie Marsen) pretende mantener sus poderes mutantes al límite. Pero el chico, conocido como Firefist, está fuera de control, por eso es que, en parte, el viajero en el tiempo Cable (Josh Brolin) llega del futuro. Su misión es asegurarse de que Russell no cometa una tragedia que lo afectará personalmente. “¿Qué tipo de ciclo de mierda es este?”, dice nuestro antihéroe cuando conoce a este clon de Terminator. Y Reynolds y Brolin se divierten bastante juntos (la película rompe la cuarta pared cuando Deadpool se refiere a Cable como Thanos, referenciando al villano de Avengers: Infinity War, interpretado por Brolin).

Wade/Deadpool ve al adolescente casi como un hijo adoptivo, por eso necesita ayuda para protegerlo y forma la X-Force con el guerrero Shatterstar (Lewis Tan); Zeitgeist (Bill Skarsgard), quien vomita ácido; y Bedlam (Terry Crews), que tiene poderes mentales. También hay un tipo que se llama Peter (Rob Delane), que no puede hacer nada y solo llamó por el anuncio. La mejor de todo el equipo es Domino, interpretada por Zazie Beetz, que tiene una presencia y un actitud tan fuerte que compite con Wade por ser el centro de atención.

Los chistes van y vienen, al igual que los personajes secundarios, que en un punto son tantos que afecta negativamente a la película. Crear secuelas es complicado. Pero, ¿cómo no puedes amar a Wade por escuchar Yentl con Barbra Streisand y sugerir que se parece a Papa, Do You Hear Me y Do You Want to Build a Snowman, la canción de Frozen? Menciona a un Vengador que sepa tanto de cultura popular. ¿Y cómo no apreciar la emoción que invierte Reynolds en un personaje golpeado que usa el humor como un mecanismo de defensa contra su dolor personal? Es un héroe de comics que no se toma en serio a sí mismo (o al género), pero igual logra mostrarnos un poco de lo que hay en su corazón. ¿Qué más puedes pedir?

Deadpool 2 te dispara todo lo que tiene hasta que levantas los brazos y te rindes. Al igual que la película anterior, está llena de chistes buenos, dolor, emociones y tonterías. Esto no debería funcionar, pero lo hace, creando una secuela que te sorprenderá con toda la acción que tiene y la risa que produce. Es una cinta que se burla de sí misma para hacernos reír hasta que nos duele el estómago.


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