Delirium Tremenz

4.00

El trío celebra la nostalgia y la verraquera junto a invitados de lujo de la escena colombiana

por DAVID VALDÉS | 25 May de 2018

​Tomada de sus redes sociales


Esto no es boom bap. Delirium Tremenz prefiere acompañar sus beats con trompetas, teclados, guitarras y bajos jazzísticos que te obligan a cabecear. Su propuesta es fresca y original, y se aleja de las composiciones simples o minimalistas que con frecuencia escuchamos en la radio. Y las letras no se quedan atrás. En Gratitud, el primer sencillo del álbum, demuestran que no los “pudo detener la distancia”; se preguntan de qué se trata madurar en Con el tiempo; recuerdan sus borracheras y las primeras veces en Vintage; curan sus penas a punta de carcajadas en Jajajarabe y cachetean las críticas con scratches en Escúchanos.

Pero su mejor acierto fue la escogencia de sus invitados. Lianna, Gambeta, Ali AKA Mind, Nicolai Fella y Pyranja de Alemania se acoplan con naturalidad en los temas que acompañan. Lianna armoniza el coro con una voz suave, Ali golpea con punchlines contundentes, Gambeta hace una breve, pero profunda intervención, Fella baila entre los versos con sus historias y Pyranja brinda su mejor estilo callejero. Aunque repiten y reclaman con frecuencia sobre los mismos temas y es un disco que podrían acortar de 14 a 10 canciones, El legado de la ovejanegra es un viaje que te saca una sonrisa y te incita a seguir adelante.


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