Dirty Projectors

4.00

808, desilusión y un montón de extrañas baladas: Dave Longstreth convierte el amor fallido en un gran LP

por WILL HERMES | 29 Mar de 2017

Foto: Jason Frank Rothenberg


Junto con TV on the Radio, LCD Soundsystem y Vampire Weekend, Dirty Projectors fue clave de la reinvención radical del rock en Nueva York en los 2000. Estos residentes de Brooklyn fueron una de las bandas más experimentales de esa escena, y estuvieron entre las bandas más influenciadas por el R&B. Su innovador trabajo de 2009, Bitte Orca, impresionó tanto a Solange que la artista hizo una exquisita versión de Stillness Is the Move. De repente, Dave Longstreth estaba trabajando como un doctor de la canción pop (coescribió la colaboración entre Kanye, Paul McCartney y Rihanna, FourFive Seconds), como arreglista (orquestando el excelente Divers de Joanna Newsom) y como productor (para el nuevo dios de la guitarra de África del Norte, Bombino).

Ahora, por fin ha regresado a su trabajo principal, y el resultado es tan sorprendente, innovador y apasionado como cualquier cosa que haya hecho. El séptimo álbum de DP, Dirty Projectors, está lleno de locas baladas cibernéticas, beats escandalosos, inesperados cambios en los samples y guitarras deliciosas. Para estar seguros, es un disco de ruptura, que presuntamente involucra la relación de Longstreth con la exintegrante de DP, Amber Coffman. Este ambiente de separación es palpable. Alguna vez definida por talentosas cantantes (Coffman, sobre todo), la banda ahora se ve reducida a un tipo solitario canturreando en un pabellón de espejos digitales. “Now I’m listening to Kanye on the Taconic Parkway, riding fast”, ref lexiona Longstreth en Up in Hudson, imaginando a una ex.

Longstreth puede parecer solitario, pero no está solo, y sus colaboradores lo ayudan a alcanzar nuevas alturas. El veterano ingeniero Jimmy Douglas, cuyo currículo incluye SexyBack de Justin Timberlake, ayudó a crear una obra maestra en las voces procesadas luego de Auto Tune, y Solange coescribió Cool Your Heart. Admirablemente, el humor y la desolación coexisten de manera hermosa. En el final, I See You, Longstreth abandona el enmascaramiento vocal y canta sobre un órgano a la manera de Whiter Shade of Pale y unas guitarras como los Beatlers, declarando “The love we made is the art”. Es lo suficientemente dulce para hacer reconsiderar a una ex; y un fan podría anhelar que Longstreth sufriera más decepciones amorosas, si es que el resultado musical es así de bueno.


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