Divide

4.00

Nuestra opinión del tercer álbum del trovador del folk pop

por MAURA JOHNSTON | 14 Mar de 2017


En los cuatro años desde que Ed Sheeran se convirtió en el acto de apertura / mejor amigo de Taylor Swift, el cantante y compositor británico no solo se ha convertido en una estrella, ha ayudado a reinventar el sonido del pop. Mezclando vibraciones acústicas de tipo sensible con la artesanía de la era digital, Sheeran ha creado hits para Justin Bieber y One Direction mientras influencia el enfoque de artistas como Lukas Graham y Shawn Mendes. En ÷, su primer álbum desde X de 2014, Sheeran redobla la mezcla de fanfarronería de hip hop y chico cualquiera en su composición, la misma que le ayudó a ser un éxito en el cambio de década.

El primer éxito de ÷, la ligera Shape of You, pudo haber apuntado en otra dirección; es una canción pesada en el beat, enfocada en el cuerpo que Sheeran usó para presentarse en los Grammy con su impresionante colección de pedales de loop. Pero en su mayoría, ÷ pone a Sheeran y a su guitarra en el centro del escenario. Perfect es una canción romántica de arreglos elegantes que evoca el pop de la edad dorada; Castle on the Hill, que balancea guitarras nerviosas y coros enormes, aspira al rock de estadio a la manera de U2, Arcade Fire y Mumford & Sons. El cierre del álbum, Supermarket Flowers, es una fina balada que Sheeran escribió como tributo a su fallecida abuela, una historia de su funeral desde la perspectiva de su madre. A lo largo de la poesía cotidiana de sus versos, Sheeran revela lo mundano de lidiar con el duelo en una manera detallada y el coro, con sus imágenes angelicales y “aleluyas”, parece haber sido diseñado corear de manera catártica.

Los vívidos bosquejos de los personajes son los mejores momentos del disco. La engañosamente tranquila New Man es un reproche mordaz de un ex a las fallas de un nuevo novio. La manera en que Sheeran pinta el cuadro –gafas de sol bajo techo, bolsos para hombre, un patois falso– hábilmente sobrevive al “ugggh” que aparece en su mente cada vez que acecha el Instagram de su antigua pareja. Galway Girl le rinde tributo a una joven violinista irlandesa que no teme comer Doritos cuando lleva a un chico a casa e, incluso, le mete algo de melodías inspiradas en la Isla Esmeralda a la mezcla. Haciendo un guiño a sus propias raíces irlandesas y reconociendo a un país en el que es más grande que Bieber, Sheeran ofrece su propia versión de la canción para beber irlandesa en clave de pop actual, en una especie de síntesis entre Justin Timberlake y The Pogues. Además, esta canción fue estrenada cerca de San Patricio. La lección de historia musical de Sheraan es apropiada como y tremendamente divertida, otro ejemplo de su artesanía en evolución constante.


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