El castillo de cristal

2.50

El castillo se derrumba

por PETER TRAVERS | 06 Sep de 2017

Destin Daniel Cretton / Brie Larson, Naomi Watts, Woody Harrelson


En el 2005 la periodista de farándula Jeanette Walls escribió su historia, real y sin adornos. El castillo de cristal llega a la pantalla grande forzando la armonía, cuando su historia necesitaba ser gritada. Walls no esquivó los golpes en su libro, describió su infancia como un microcosmos que refleja la pobreza en Estados Unidos y su efecto en los niños. Ella y sus tres hermanos sobrevivieron sin condiciones sanitarias, calefacción ni electricidad. Vivían fuera del sistema, ocupando casas ilegalmente antes de establecerse por una temporada en los montes Apalaches, los niños se encontraban a merced de una madre mentalmente inestable que pintaba mientras sus niños pasaban hambre. Su padre era un soñador alcohólico que pasaba la mayor parte del tiempo huyendo de la ley y los cobradores.

Destin Daniel Cretton dirige esta versión llena de artificialidad. La ganadora del Oscar Brie Larson interpreta a Jeanette en su etapa adulta, desde su perspectiva como columnista neoyorkina exitosa vemos el horror en su pasado. El director y Larson tuvieron una colaboración exitosa en Short Term 12 en el 2013, escrita a partir de su experiencia con adolescentes problemáticos, en esa película casi todo estaba bien. En esta ocasión nada funciona.

Los actores hacen lo posible. Naomi Watts interpreta a la madre, Mary Rose, con un aire distraído que no excusa su rampante negligencia. No le importa alimentar a sus hijos mientras espera la llegada de su musa; luego el fuego la envuelve y le deja quemaduras en el rostro y el cuerpo. Woody Harrelson despliega todo su carisma, es el padre que promete a Jeannette que un día le construirá un castillo de cristal.

El hecho de que no cumpla esa promesa (y muchas más) le enseña a su hija a soñar en grande. Lo que Walls logró en la vida real no es más que un esbozo de lo planteado en la pantalla. Un esbozo que nos aleja, antes de atraernos.

La actuación más conmovedora está a cargo de Ella Anderson, quien interpreta a Jeannette desde los nueve a los 13 años. Su mirada transmite la dureza que resulta de la falta de cuidado, no importa cuánto cambie al crecer, la escritora exitosa, comprometida con un banquero (Max Greenfield) es capaz de voltear la mirada cuando reconoce a su madre escarbando en la basura en Nueva York.

La película de Cretton es demasiado modulada y no se permite la cólera y la culpa que corroen a Jeannette; se dispersa fácilmente, incluso inventa una reunión entre Jeanette y sus verdaderos padres, cuando necesitaba generar emoción cruda y verdad descarnada. Hollywood tiene el toque para desinfectar libros que merecen algo mejor, es el caso de El castillo de cristal. Una lástima.


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