El conjuro 2

3.00

El conjuro 2

por PETER TRAVERS | 08 Jun de 2016

Vera Farmiga, izquierda, y Patrick Wilson, extrema derecha, en la casa embrujada de la secuela El Conjuro 2.


¿Está agotado el género de casa embrujada? Lo está hasta que una buena película te deja los nervios carbonizados. El conjuro lo hizo en 2013; ahora El conjuro 2 lo hace de nuevo. La secuela abusa de nuestra hospitalidad con 133 minutos, pero ese es el único problema de esta poción terrorífica.

¿La trama? Es la misma bobada, cosas que golpean las paredes por la noche. Patrick Wilson y Vera Farmiga regresan como los investigadores paranormales de la vida real Ed Warren y su clarividente esposa, Lorraine. Esta vez están trabajando en el equivalente británico al horror de Amityville que llegó a los titulares mundiales en 1970. Siete años después, la madre soltera Peggy Hodgson (Frances O’Connor) y sus cuatro hijos, especialmente Janet de 11 años (una tremenda Madison Wolfe), se encuentran con que su destartalado hogar en el Norte de Londres está poseído por demonios. (El que parece una monja cadavérica con ojos vacíos es aterrador).

Lo que hace de El conjuro 2 una obra más profunda y oscura que una versión gastada de El exorcista es el director James Wan (Saw, Insidious, Furious 7). Este director malayo puede hacer que su cámara haga trucos terroríficos que parecen casi naturales. Los objetos más inocentes, incluyendo un camión de bomberos de juguete, asumen una malevolencia perturbadora. Los Warrens tienen a Dios de su lado, y Wilson y Farmiga tienen un entusiasmo evangélico que les permitió llegarle a las audiencias cristianas con el primer Conjuro. El conjuro 2 tiene el poder de Wan para hacerte gritar hasta sangrar. Su arte con ritmo, encuadres y atmósferas llenas de tensión hacen que la casa viva en cada uno de sus detalles. ¿Por qué resistirse?


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