Fuego en el mar

4.00

por RODRIGO TORRIJOS | 17 Feb de 2017


La vida de los migrantes africanos y la de los habitantes de Lampedusa se cruzan tangencialmente. No hay un encuentro significativo entre la mayoría de los habitantes de la isla italiana y los centenares de exiliados que atraviesan el océano tratando de salvar sus vidas.

Una anciana aislada, un médico conmovido, un DJ de emisora y un niño inquieto nos sirven como referencia de las distancias que la tranquila comunidad mediterránea asigna al desastre humanitario que golpea sus costas. Principalmente a través de los ojos de Samuelle Caruana, un niño carismático, descubrimos la vida en Lampedusa. Sin mayores sobresaltos se le observa aprendiendo a vivir las tareas de un marino, a relacionarse con sus compañeros y a disparar piedras con su cauchera.

El drama de los migrantes irrumpe, sin afectar la vida del niño, pero altera el flujo de la película. Pone cargas de dinamita a la normalidad. Momentos de dolor y verdad son capturados desde el interior de las barcas, de los centros de detención, de los espacios de oración, de las canchas improvisadas de fútbol donde los migrantes viven hacinados. Este lado de la historia es visto sin tener un hilo conductor diferente al de la humanidad, la incertidumbre y la angustia de los que huyen del exterminio y se juegan la vida en la deriva del último trayecto.

Esos momentos de tormento nunca suceden ante los ojos de Samuelle. Rossi derriba el muro que se encarga de protegernos, destroza la noticia periodística, la conformidad, el amarillismo y se mete al corazón de la crisis. No necesita impostar voces, datos o ideas. Todo es dicho ante la pantalla, es vivido, registrado y pasa a instalarse dentro de cada espectador. La nominación al Oscar como mejor documental se queda corta para la sublime pieza ante nuestros ojos.

Samuelle nunca se encuentra de frente a esta realidad, el protagonista e hilo conductor se limita a imaginar desde lejos la trayectoria que debería recorrer el proyectil de su cauchera para impactar contra una de esas barcas.


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