Gorillaz

4.00

Damon Albarn recorta la lista de invitados y se enfoca en escribir canciones en el LP más coherente de la banda hasta el momento

por WILL HERMES | 13 Jul de 2018


The Now Now de Gorillaz es un llamado a la unidad en tiempos difíciles

Durante casi dos décadas en la industria, la grandeza de Gorillaz ha estado en su capacidad para mutar, es una zona de libre comercio entre el pop, el rock y el hip-hop donde cualquiera, desde Lou Reed hasta Vince Staples, puede aparecer y trabajar en un groove. Pero esa también ha sido su debilidad. Aunque Humanz, el disco del año pasado, tenía algunos destellos (en especial la colaboración Let Me Out con Pusha T y Mavis Staples), se sentía más como un algoritmo de streaming que un álbum coherente. Damon Albarn resuelve este problema en The Now Now, el sexto LP de Gorillaz, que integra el pop en varios idiomas para hablar de la unidad en tiempos de división.

Es parecido a The Fall, el regalo a su club de fans en 2010: una lista de invitados mucho más corta, escrito en la gira y canciones tituladas como lugares (Kansas, Idaho, Magic City, etc.). Sin embargo, los temas son mejores y no se enfocan en el regionalismo. “No quiero este aislamiento/ ¿Ves en qué estado estoy ahora?”, canta Albarn en Humility, un jam veraniego y relajado que cuenta con licks en guitarra del emblema del jazz George Benson. Lake Zurich está lleno de sintetizadores funk de los 80 y trata sobre un túnel entre Europa y EE.UU. Hollywood, el único trabajo en equipo, es un tributo al estilo Funkadelic a Tinseltown y su falsedad llena de colores, con el veterano del house Jamie Principle pidiendo que la “gente loca, ¡aplaudan!”, mientras Snoop Dogg fanfarronea a la vieja escuela y Albarn interpreta al turista drogado.

Aunque The Now Now funciona, le falta esa chispa que Gorillaz suele tener entre el desorden de ideas e invitados. Son los puntos altos y bajos que tienen todas las bandas, obviamente, al igual que las democracias que funcionan. En One Percent, Albarn habla sobre una raza de personas que buscan y se escuchan unos a otros “en el campo de entrenamiento para un nuevo mundo”. Es optimista para los estándares sombríos que acostumbra, especialmente cuando se le compara con el aire apocalíptico de Humanz. Pero tiene un punto y es una muy buena metáfora para nuestro presente.


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