Heartworms

3.50

James Mercer prepara en casa una encantadora mezcla de grandeza y tierna introspección

por JON DOLAN | 28 Apr de 2017

​Foto: Nikki Fenix


James Mercer ha estado representando su papel de chico bueno del pop alternativo desde el debut melancólico de The Shins, Oh, Inverted World de 2001, expandiendo su sonido sin llegar a diluir la tímida intimidad que lo caracteriza. La última vez, en Port of Morrow de 2012, el productor de Adele, Greg Krustin, ayudó a dar cierto refinamiento al desencanto de Mercer. Heartworms tiene un sentimiento más casero, apoyado fuertemente en la grandeza de los Beach Boys, los golpes del new wave, el zigzagueo del synth pop y el rock suave, balanceando la ternura lírica en medio de la malicia adulta y el romanticismo juvenil. El resultado es la música más encantadora que ha hecho.

La refrescante canción que abre el disco, Name for You, es una aguda valoración de la feminidad al estilo de Betty Draper (“It’s a bland kind of torture”). Por otra parte, la ligeramente psicodélica Fantasy Island encuentra a Mercer con sus propias torturas, sumergido en el vermouth y la autocompasión. Pero sus indulgencias siempre han sido tan gentiles como sus melodías. Mildenhall, una remembranza medio country de una familia que se muda a Inglaterra y la primera ráfaga de amor con “una banda llamada The Jesus and the Mary Chain”, son unos de los muchos momentos que concilian los recuerdos infantiles con la adultez. Y cuando la suave danza de So Now What encuentra la fe en el futuro a través de una oda al matrimonio, llegar a la adultez siendo un chico bueno del pop alternativo parece ser una profesión válida.


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