HUMANZ

3.50

GORILLAZ: HUMANZ CELEBRA EL APOCALIPSIS CON ESTILO

por WILL HERMES | 27 Apr de 2017

Humanz es el último álbum de Gorillaz.


La banda pop de caricaturas de Damon Albarn trae invitados del espectro del pop para probar una vez más por qué es el grupo más interesante de fusión entre rap y rock de todos los tiempos.

Con todos sus encantos, el britpop fue el Brexit del rock de los 90: un círculo cerrado que mostraba una visión monocultural de la Inglaterra de cambio de siglo. Para darle crédito, Damon Albarn le ha dado forma a su carrera después de Blur como un argumento contrario que rompe fronteras –en especial con la exitosa Gorillaz, su banda “virtual” centrada en el hip-hop. Al presentar sus fusiones de música comercial a través de personajes animados, está entre los artistas más ingeniosos y arriesgados en la historia de la mezcla entre el rap y el rock.

Sin embargo, eso no quiere decir que siempre haya sido consistente. Como los anteriores trabajos de Gorillaz, el atractivo comercial de Humanz es la delirante amplitud de su diversidad, que en esta ocasión cuenta con una inclinación refrescantemente joven: Vince Staples, Popcaan, Benjamin Clementine, D.R.A.M., Zebra Katz, Kilo Kish, Kali Uchis, Kelela, Danny Brown y la líder de los Savages, Jehnny Beth, participan al lado de veteranos más experimentados como Mavis Staples, Pusha T, Carly Simon, Grace Jones, Anthony Hamilton, Jamie Principal y Peven Everett, y el emérito de Gorillaz Posdnous de De La Soul. Incluso el antiguo némesis de Albarn, Noel Gallagher canta un poco (We Got the Power). Esta mezcla nunca es aburrida, pero genera magia solo de manera intermitente. No obstante, cuando lo hace, es algo impresionante.

Ascension abre el set con un tono de sirena, y Vince Spaples canta ,“The sky’s fallin’ baby, drop that ass ‘fore it crash!”, mientras un coro de góspel grita ,”higher”. De acuerdo con Albarn, la rápida preproducción del Team Gorillaz fue hacer música fiestera mientras imaginaban “cómo se sentiría uno si Trump ganara” (esto sucedió antes de que ocurriera lo imaginable). Es divertido, exasperante y escalofriante a la vez escuchar la voz procesada de Albarn pronunciando “In these times of sedition/Well, nothing is dull” como si fuera un chico en su casa hablando por teléfono mientras el mundo se desbarata en la línea de tiempo de Twitter. Luego, Staples, cambiando el canal distópico, canta la frase fulminante: “This the land of the free/Where you can get a glock and a gram for the cheap/Where you can live your dreams long as you don’t look like me/Be a puppet on a string hangin’ from a fuckin’ tree”.

Let Me Out es otro shock atemporal del futuro, en el que Pusha T pregona (“Together we mourn, I’m praying for my neighbors”) a través de una señal acústica de sensor, mientras “Mama Mavis” Staples da la instrucción,“Change is coming/Best be ready for it”. El momento más emotivo puede ser Hallelujah Money de Benjamin Clementine, un canto en contra del capitalismo, el poder, la construcción de muros y el relativismo moral cantado en el extraño y encantador tono de tenor de Nina Simone de Clementine, en el que se utiliza un sarcasmo mudo mientras el coro invoca “chemtrails”. En algún lugar, Leonard Cohen está sonriendo.

En otros pasajes, las sátiras se arrastran, hay grooves lentos que piden ser remezclados, los cantantes están subutilizados en un material a medias y hay un himno inspirador que no está a la altura de las circunstancias. Sin embargo, la curación de Albarn es inteligente, y hace que las cosas se muevan rápidamente, así que la energía raramente decae, incluso en más de 26 canciones (en la edición de lujo). Si es un LP desigual, es bastante genial para los estándares de un mixtape, que puede ser la mejor manera de medirlo; una mezcla fiestera donde el jamaiquino Popcaan rockea beats espaciales de dancehall mientras Albarns baila solo “en un mundo reflejado”, con un palo de selfies en la mano. Este último afirma tener 40 pistas adicionales de estas sesiones en distintos estados de conclusión –incluyendo una versión árabe de Busted and Blue, su inquietante balada acerca de una vida bajo la confusión generada por el litio en una “cámara de ecos”. Sigue adelante amigo, vamos a necesitar todas las canciones que nos generen empatía.


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