I See You

3.50

El trío inglés creó canciones brillantes desde el lado oscuro de la pista de baile para su tercer álbum

por JON DOLAN | 08 Feb de 2017


Para una banda que a veces es descrita como “minimalista”, The xx empaca una enorme cantidad de drama y emoción en su música sutil. El trío inglés se especializa en la moderación zen, difuminando la línea entre el pop indie, el R&B y el dance en canciones sencillas que son inquietantes, elegantes y atractivas. Es el contexto austero perfecto para que el bajista y vocalista Oliver Slim y la guitarrista y vocalista Romy Madley Croft construyan una densa tensión sobre la intimidad de un momento, haciendo aún más incómodo el contacto visual, las confesiones susurradas o las discusiones en medio de una ruptura que la mayoría de bandas abordando el tema del romance.

En los dos primeros álbumes de xx, xx de 2009 y Coexist de 2012, cada pedacito musical —ya sea una ondulación, una guitarra reverberada, una línea de bajo o un golpe de batería— parece organizado para crear un impacto máximo en el que menos-es-más. El crédito de eso es del productor- baterista de la banda Jamie Smith (conocido como Jamie xx), quien también se desempeña como uno de los mejores artistas de la música dance en el mundo (oigan su álbum solista de 2015 In Colour). Smith realmente mejora su juego en el tercer disco de xx, con un sonido más expansivo, con gruesas vibras discotequeras, la grandeza del pop ecléctico y el hambre de un gran baladista.

La manera como las voces se cruzan entre la esperanza y el dolor es intensa, como si los cantantes fueran personajes de un oscuro romance moderno. La canción que abre, Dangerous, comienza con fanfarrias de trompetas heráldicas antes de afianzarse en un oscuro y arrastrado groove; Croft y Sim cantan juntos “I won’t shy away should it all fall down”, como si su relación fuese un castillo de naipes que quisieran convertir en algo más fuerte. El sencillo On Hold recuerda a The Human League y su dinámica de tira y afloja entre hombre y mujer: “Every time I let you leave/I always saw you coming back to me”, canta Sim mientras una frágil burbuja presiona un sample inteligentemente invertido de I Can’t Go for That (No Can Do) de Hall and Oates. Croft es potente, cimentando aún más su lugar en la enorme tradición de las divas del synth pop británico; la cantante logra hacer que una frase como “here come my insecurities” suene como un nocturno grito de.

En Performance Croft canturrea sobre tener que imaginarse una persona completamente nueva para sí misma porque la realidad de sus desilusiones es demasiado brutal. Es irónico, sin embargo, porque The xx nunca ha estado tan desarmado, ya sea a nivel emocional o en sus ambiciones musicales. El resultado es tan inquietante como siempre.


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