J Balvin

3.50

J Balvin, el embajador del reguetón colombiano, muestra todo su poder como ídolo mundial

por WILL HERMES | 26 Jun de 2018

Ilustración por Alvaro Tapia Hidalgo


El nuevo rey del pop latino

En su raíz, el pop estadounidense es música latina tanto como todo lo demás, desde el ADN mexicano del country hasta los ritmos cubanos que cimentaron el jazz, el rock & roll, el disco, la salsa y el hip-hop. Así que una aparente nimiedad como I Like It de Cardi B es, de hecho, una obra maestra de herencia latina repleta de historia, un éxito basado en I Like It Like That– el transgresor sencillo de 1967 del rey del boogaloo latino Pete Rodríguez– actualizado por un rapera de orígenes dominicanos y trinitarios, junto al fenómeno del trap puertorriqueño (Bad Bunny) y al embajador del reggaetón colombiano: J Balvin. Vibras, el quinto LP de estudio de Balvin, pasa a ser una obra maestra latinoamericana de carácter propio; un conjunto de pop en español con vibraciones lo suficientemente profundas como para que sea universal.

Balvin lidera una nueva generación de estrellas latinas que pueden hacer crossover sin olvidar sus raíces. El video de Mi gente, del año pasado – un poderoso tema discotequero que comparte su título con la canción de la leyenda de la salsa (y héroe de Balvin) Héctor Lavoe – ha acumulado 1.800 millones vistas de YouTube en el último conteo e incluso tuvo un remix con un cameo de Beyoncé. Producido por el cantante parisino Willy William, y coescrito por la estrella francesa DJ Assad y el cantautor sueco-congoleño Mohombi, Mi gente da comienzo a Vibras, y su reguetón de actitud chill-out con carácter internacional establece un patrón para todo el set.

Balvin es un galán cincelado y angelical, con tono de tenor suave y un flow seductor; su escudero “Sky” (Alejandro Ramírez) y el veterano del reguetón “Tainy” (Marco Masis) producen la mayoría de los temas. El cuarto sencillo del álbum, Ambiente, evoca al rock ochentero de los amantes jamaiquinos, orquestado con vientos de vieja escuela y letras que conjuran el humo de la marihuana. Brillo es una colaboración de flamenco abstracto con la cantante catalana Rosalía, que flota sobre destellos de guitarra con cuerdas de nylon y chasquidos de dedos; Machika trae a la reina del pop brasileño Anitta y al cantante arubeño Jeon para hacer un flow sobre beats arraigados en el acelerado estilo discotequero holandés-caribeño conocido como bubbling, cortesía del surinamés DJ Chucke; una ONU de estilos en un flow sin fisuras. De resto, No es justo es un loop suave con voces procesadas que se mueven entre la rima del título y las conjugaciones del verbo gustar. Es una mezcla perfecta de pop global: frases precisas y ritmos hipnóticos mezclados con versos bien ensamblados a nivel fonético. En 2015, Balvin se rehusó a actuar en una transmisión de Miss USA para protestar contra los comentarios irrespetuosos contra los latinos hechos por el entonces candidato y dueño del concurso Donald Trump. Las canciones de Vibras muestran una solidaridad similar. Para aclarar, cuando Balvin canta, “Mi música no discrimina a nadie”, en Mi gente, no solo se trata de mercadeo, es una declaración de principios morales.


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