Justin Timberlake

3.50

El cantante pop se va al campo (parcialmente) en Man of the Woods

por CHRISTOPHER R. WEINGARTEN | 02 Feb de 2018


En su quinto álbum, Justin Timberlake continúa con los beats futuristas de Timbaland y The Neptunes, así como los ritmos sensuales que lo han convertido en el hombre más grande del pop de su generación. Pero, como insinúa el título, una gran parte de Man of the Woods se inclina por el country, el blues y el folk. Esperarías que un tipo como JT use esto para viajar de Florida a Georgia en una camioneta de platón. En cambio, planea dejar algo duradero en esta época oscura: Es el fin del mundo como lo conocemos, y él quiere que estés desnudo cuando llegue el apocalipsis.

Para Timberlake, alguien del campo es una persona que sabe cómo sobrevivir, en lugar de ser sencillo o austero, y suena como si tuviera el bunker más cómodo de la vereda. “Some shit’s ‘bout to go down, I’ll be the one with the level head” [Va pasar alguna mierda, yo soy el que va a mantener la cabeza fría], canta en Supplies, una canción en la que compara su amor con la luz y la leña. “The world could end now, baby, we’ll be living in The Walking Dead” [El mundo podría terminar ahora, bebé, viviremos en The Walking Dead].

Como un esposo feliz y, desde 2015, un papá orgulloso, Timberlake pasó de ser un hombre seductor a un príncipe azul, y ahora cambia su traje por un overol mientras canta sobre los ideales de Rob Swansonian, como la protección, el orgullo y el trabajo duro. Livin’ Off the Land, que empieza con un sample de Mountain Men, el programa de History Channel, mezcla beats repetitivos con las guitarras de un hombre trabajador que tiene que pagar la deuda de su tarjeta de crédito para salvar su relación. La steel guitar y el 808 en Man of the Woods, la canción, son un country-rap entre Surgill Simpson y Ying Yang Twinz. The Hard Stuff, donde promete “estar ahí cuando llegue la tormenta” (“I’ll be there when the storms comes”), sería una balada country para radio si no fuera por el sonido electrónico.

Su esposa Jessica Biel aparece en un romántico interludio para hablar sobre usar la camisa de su esposo (“Me hace sentir como una mujer, me hacer sentir sexy, me hace sentir… me hace sentir como si fuera suya”). Luego, en Flannel, que parece White Winter Hymnal de Fleet Foxes pero con una caja de ritmos, Timberlake canta “It’s been with me many winters, it will keep you warm” [Ha estado muchos inviernos conmigo, te mantendrá caliente]. En 2007, cuando el cantante empezó a salir con Biel, se dio a conocer ese grupo de barbudos y es fácil escuchar cómo Timberlake ve el amor con el mismo tono paternal y calmado de Fleet Foxes, que una vez cantaron, “Your protector’s coming home, coming home” [Tu protector está yendo a casa, yendo a casa].

La parte rural se demora en aparecer en Man of the Woods. Casi toda la primera mitad del álbum es funk futurista. Es difícil considerar Filthy, la primera canción, como algo pop, ya que la producción es muy vanguardista. Timbaland y Danja cogieron toda la testosterona de la electrónica y la unieron con un slap en bajo al estilo Larry Graham: El hecho de que dos elementos musicales no tengan una conexión en el groove crea una tensión hermosa y única. Midnight Summer Jam es una actualización de Shining Star de Earth, Wind and Fire. Sauce parece Primus haciendo Slippin’ Into Darkness de War (Red Hot Chili Peppers tiene que hacerle un cover en su próxima gira).

Lo único que hace falta en esta parte del LP es el ícono pop que es Justin Timberlake. En cambio, el JT coproductor parece feliz jugando a la porrista y al animador con estos beats, añadiendo líneas como “Act like the South ain’t the shit!” [¡Actúa como si el sur no fuera lo mejor!] o “I don’t like it, I love it!” [No me gusta, ¡me encanta!], mientras su voz se queda en el fondo, sin grandes frases pegajosas. Algunos creerían que es desperdiciar uno de los grandes artistas pop, pero déjate llevar: Es un jam funky, algo raro desde que el pop se enfocó en las discotecas.

Pero al jugar tanto con el género, Timberlake no logra ver el panorama completo. Man of the Woods puede ser el álbum menos coherente del hombre que lanzó el Thriller post-millenial (Justified de 2002), una colección que se anticipó al EDM (Futuresex/Lovesounds de 2006) y dos discos llenos de grooves (20/20 Experience de 2013). Esta vez, el cantante pasa a toda velocidad de un sonido citadino a uno del campo y no es fácil seguirle el paso. Montana y Breeze Off the Pond son un retro-pop débil. El dueto con Alicia Keys, Morning Light, es parecido a Love and Happiness de Al Green, y aunque es bueno, no tiene consistencia. En Wave viaja a una isla y es complicado entender qué debería provocar el mal sonido de las guitarras. Incluso la canción que lleva el nombre del disco, aunque une de una forma hermosa la fuerza del hip-hop y las diferentes voces, se desvía cuando Timberlake se pone en modo Trey Songz (“But then your hands talking, fingers walking, down your legs/Hey, there’s the faucet” [Entonces tus manos hablan, los dedos caminan, bajo tus piernas/ Hey, esa es la llave]).

De todas formas, algunas partes de Man of the Woods muestran que esta es su mayor exploración musical en años, así sea con un funk futurista o haciendo country moderno. No es perfecto, pero no puedes hacer un granero sin ensuciarte las manos.


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