Kanye West

2.50

Caótico, inseguro y tal vez el peor álbum de la carrera del rapero

por ROB SHEFFIELD | 13 Aug de 2018


KANYE Y SU LUCHA INTERNA

Ha sido un año oscuro para los fans de Kanye West. Para muchos es una celebridad despreciable que a veces trabaja como músico, pero parece que por primera vez él está de acuerdo con esa premisa. Siempre ha proyectado una imagen pedante para esconder su genialidad; se sentía más cómodo ahí, detrás de una capa que ocultaba su vulnerabilidad y melancolía artística. No hay que investigar mucho para notarlo. Es evidente en canciones como Bound 2, We Major y All of the Lights.

Pero se ha mantenido ocupado en 2018 actuando como un payaso, como si quisiera que sus defensores se sintieran como unos idiotas. Ha trabajado duro para acercarse a sus amigos de derecha. Por ejemplo, publicando una selfie usando una gorra de “Make America Great Again” autografiada por su amigo, el presidente de Estados Unidos. Cada vez es más difícil para sus fans fingir que sus discursos políticos son impulsos accidentales, en lugar de aceptar que son declaraciones consistentes que ha proclamado al menos por dos años.

Su último álbum no fue el desastre que temía gran parte de su fanaticada, pero tampoco fue una redención alentadora. Lanzado casi cinco años después de Yeezus, su obra maestra a mediados de 2013, Ye no escapa de las comparaciones: el nombre del álbum es la mitad de “Yeezus”, tiene la mitad de su duración y la mitad de su seguridad. No es una experiencia musical y no está destinada a serlo, es simplemente otra obra en la interminable lucha interna de Kanye.

Ghost Town es la canción más destacada, acompañado por 070 Shake en un coro esplendoroso de rock. Cuando entona “I feel kinda free” opaca cualquier otra cosa del LP. Es un sencillo con un sentimiento genuino, de corazón, lo suficiente como para querer que West salga adelante con el álbum, pero sus quejas flaquean cada vez más. “Mi esposa me llama, gritando: ‘¡Estamos a punto de perderlo todo!’”, se lamenta en Wouldn’t Leave, que podría ser una situación con la que alguien podría identificarse en 2018, solo que la preocupación de su mujer es que la última discusión de Kanye con TMZ afecte su reality show. ¿Cómo se puede seguir a partir de eso?

The Life of Pablo, que era su peor álbum, es caótico, inseguro y mediocre. Ye es más caótico, más inseguro y más mediocre, y con muy pocos destellos de genialidad. Aunque pudo haber sido peor. ¿Quién hubiera imaginado que Kanye West se conformaría con esto?


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