La BOA –Volumen (2017)

3.50

La orquesta de afrobeat despliega color en una ciudad predominantemente gris.

por JUAN P. BENÍTEZ | 21 Jun de 2017


Desde hace más de tres años, La BOA (Bogotá Orquesta Afrobeat) viene ganándose el respeto de los adeptos a los sonidos nuevos tanto en nuestro país como fuera de él. Después de su exitoso LP Animal de 2015, y recién desempacada de México, la banda bogotana presenta su última producción discográfica, titulada Volumen.

Con un sonido maduro y una solidez que solo se adquiere a través de la experiencia de tocar en vivo regularmente, estos virtuosos del ritmo han sabido fusionar de manera coherente los colores y texturas de los aires autóctonos del Caribe colombiano con tintes de soul y funk, y han creado una mezcla única que irradia una onda positiva llena de movimiento. En Giumbelé, tema que fue lanzado con antelación y cuya rotación en radio independiente tuvo buena acogida, un bajo con una estructura rítmica bien definida sirve como base para que los sonidos del Pacífico colombiano se sumerjan en una atmósfera de efecto wah, mientras “líneas plateadas salen de la oscuridad y brillan y brillan”, tal como reza la línea melódica de la potente voz de la cantaora timbiquireña Nidia Góngora. En el nuevo sencillo Que me mate el mar se puede percibir toda la paleta de colores que presenta La BOA, en un tema movido con un poco de soul y rap (presente en otros tres cortes) que incita al baile y en el que intervienen los dos cantantes de la banda, Pío Molina y Diana Sanmiguel, sumados a la voz de la gran Nelda Piña (vale la pena mencionar que la cantaora no está presente en este trabajo como en los anteriores, lo cual no le quita la esencia a la banda). En cuanto a las letras resulta interesante destacar la de Tony Allen –basada en el baterista nigeriano y pionero del afrobeat–, cuyas frases nos llevan a reflexionar en las injusticias sociales que se viven en este planeta cada día más agobiado (“No compro agua bendita que me tomo/No quiero. La sed no se calma con oro”).

En general, todo el álbum se siente vivo gracias a la composición colectiva, los sonidos sicodélicos y los aportes individuales de cada uno de sus miembros. Es notorio que la banda tiene claro no dejarse llevar por el juego del mainstream, tal como lo demuestra con la longitud de muchas de sus canciones. Vale la pena dejarse abrazar por La BOA, porque con Volumen se consolida más como banda y comienza otro capítulo en este movimiento de voces colombianas que cada vez cobra más fuerza.


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