La Mujer Maravilla

2.50

La princesa guerrera del universo DC recibe trato heroico por parte de Gal Gadot

por PETER TRAVERS | 31 May de 2017


La chica ruda de los cómics cobra vida gracias a Gal Gadot

Tras 76 años de ser un estandarte del universo de DC Comics, la Mujer Maravilla protagoniza su primera película. ¿Demasiado tiempo? Hollywood, asustado ante las terribles taquillas obtenidas por películas de cómics protagonizados por mujeres como Gatúbela y Elektra, prefirió enfrascarse en trajes de espándex para chicos y capas de batitravestismo. Las buenas noticias para la creación de William Moulton Marston están en que la inocente serie setentera protagonizada por Linda Carter y la lamentable Suicide Squad ya pueden morder el polvo. Como había probado en su extenso cameo en Batman Vs Superman: Dawn of Justice, la actriz israelí Gal Gadot se adueña del rol, su cuerpo fue forjado con fuego feminista para serlo. Ella es todo acá, ¿la película?, se queda corta en el firmamento ante su estrella.

Esta maravilla queda atrapada entre antecedentes históricos y una aventura de acción que no termina de arrancar. Justo cuando Gadot y la directora Patty Jenkins están listas para patear traseros, nos sueltan el backstory. Diana la hija de la reina Hipólita (Connie Nielsen) y Zeus, crecen en la isla de Themyscira, donde las amazonas son entrenadas como guerreras. Excepto Diana – Su madre quiere alejarla de una ideología de guerra y una cultura patriarcal. Su tía Antíope la entrena en secreto. ¿Chicos? No hay uno en la película, hasta que Steve Trevor (Chris Pine), un piloto espía americano se estrella.

¿Entonces empieza la batalla? – Te preguntarás - Nah. Primero Steve y Diana hacen eso de coquetearse. (Siendo justos, Pine lo hace con cierto encanto). El promete llevarla tras las líneas enemigas, estamos en la Primera Guerra Mundial. (Olvida que era la segunda en los cómics). Así que Diana piensa que sería buena idea matar a Ares, el dios griego de la guerra, para acabar con el baño de sangre en las trincheras. No busquen coherencia en este punto, es una película basada en una caricatura.

¿Entonces, empieza la batalla? No aun. En Londres Etta Candy, la secretaria de Steve somete a Diana una transformación para pasar desapercibida como una mujer cualquiera. Los locales no son tan avanzados en moda para comprender los trajes de mujer maravilla, no sabrían qué hacer con el laso de la verdad, los brazaletes de sumisión, una espada que ella llama La Matadioses y la sabiduría guerrera que hace sonar a los chicos que hablan de política como principiantes. El mundo se dará cuenta del deber de Diana, que es sentar una posición contra los horrores de la guerra. La película sin embargo tarda una eternidad en liberar a su diosa pateadora de traseros, sufrimos por eso.

Finalmente inicia la acción, con la Mujer Maravilla corriendo hacia las líneas de batalla, sus brazaletes combaten la artillería pesada (improbable pero impresionante), y el supuesto jefe pacifista de Steve resulta del lado de dos criminales de guerra, el general Ludendorff (Danny Huston), un químico de rostro cicatrizado, y la Dra. Isabel Maru (Elena Anaya). Las acrobacias son el punto alto, pero el pensamiento profundo manda al trasto el ritmo de la película y anula su sentido de la diversión. A diferencia de las películas de Marvel, donde la materia oscura es en su mayoría subtexto, DC es tristemente literal. Sin embargo, Gadot, una exinstructora de combate del ejército israelí, se asegura de que Diana dirija su propio juego. Una estrella imparable y espectacular para ver en movimiento. La veremos volar.


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