Logan

3.50

El último esfuerzo del actor como Wolverine –en sus años crepusculares—es un adiós glorioso

por PETER TRAVERS | 28 Feb de 2017

Logan es la película de Wolverine que ustedes esperaban –Peter Travers dice por qué la despedida de Hugh Jackman es una de las mejores películas de superhéroes.


Wolverine ha envejecido. Aun así, en este episodio se desafían las normas del género, con una furiosa película para mayores de 18, que explota toda la acción. Pero lo que la hace cruda y conmovedora es la visión de los mutantes luchando contra el ocaso. El año es 2029 y los X-Men ya son como los dinosaurios. No ha nacido ninguno en 25 años. El artista antes conocido como Wolverine (Hugh Jackman) ahora es un alcohólico, cojo y con gafas que gana dinero como conductor.

Es irónico que Jackman, en su décimo y último esfuerzo en el papel que lo convirtió en estrella, nunca ha estado mejor, más rebosante de vida emocional. Las garras de Logan son más lentas y sus poderes de curación están totalmente disminuidos, pero sigue dedicado a cuidar a su mentor Charles Xavier (Patrick Stewart, ganándose todos los aplausos). No es fácil ver al Profesor X sufrir de convulsiones que afectan sus habilidades telepáticas, sacudiendo a cualquiera que esté cerca. Caliban (Stephen Merchant) ayuda a Logan a darle sus medicamentos a Xavier, un mutante albino y fotofóbico que puede rastrear a sus enemigos. Los tres viven aislados en una planta de fundición abandonada en El Paso, Texas. Todo muy desolador. Después los descubren. El director James Mangold (Walk the Line, Wolverine), en la cima de sus capacidades, desata el caos.

Logan tiene la forma de un western tradicional. El tono elegiaco de la cinta recuerda a la ganadora del Oscar de Clint Eastwood, Sin perdón. Y como las óperas vaqueras de antaño, Mangold investiga la naturaleza del heroísmo dando a Wolverine a alguien para proteger: Una niña muda de 11 años llamada Laura, interpretada por la arrolladora principiante Dafne Keen, con habilidades similares a Wolverine. Es Laura quien convence a Logan y Charles de dirigirse a Dakota del Norte, donde ella cree que hay un Edén para mutantes jóvenes. A ellos los persigue el Dr. Zander Rice (Richard E. Grant), un ingeniero biológico con un equipo de ciborgs para que hagan su trabajo sucio (liderados por Donald Pierce, interpretado por Boyd Holbrook de Narcos). El villano es todo un horror, que paradójicamente es un fan de Wolverine. También es el primer villano del milenio con el nombre Donald. Podría empezar un patrón.

Y después…solo digamos que deben prepararse para los enfrentamientos más violentos de la saga. Basado ligeramente en el comic Old Man Logan, el guion que escribió Mangold con Scott Frank y Michael Green modula su brutalidad con una defensa de la familia y la necesidad de pertenecer a algo, que trasciende los linajes y las fronteras. No se equivoquen, Logan se gana sus lágrimas. Si Jackman y Stewart dicen en serio que esta es su última película, no hubieran podido tener una mejor despedida.


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