Los Increíbles 2

3.50

La secuela de la familia de superhéroes es divertida, revolucionaria y todo lo que esperabas.

por PETER TRAVERS | 15 Jun de 2018

Los Increíbles 2 es mucho más que una secuela de Pixar, dice Peter Travers. Esta es nuestra reseña.


Realmente es increíble. El clásico animado de 2004 de Pixar era innovador, algo que nadie había creado. ¿Cuántas películas familiares hablan sobre la crisis de los 40, la disfuncionalidad marital, el abandono de los hijos, los miedos, las modas ridículas y la crisis existencial? Esta continuación te da la misma sensación que la película original, además de la presencia del espíritu revolucionario de Bird. Los niños probablemente no se darán cuenta (estarán demasiado distraídos con toda la acción), pero como su predecesor, ganador de un Óscar, Los Increíbles 2 no replica las caricaturas, sino que replica la realidad.

Les debe haber tomado años a Bird y compañía hacer esta secuela, pero el resultado está al mismo nivel del original. La familia Parr –la mamá Helen (bajo la voz de Holly Hunter), el papá Bob (Craig T. Nelson), Violet de 14 años (Sarah Vowell) Dash de 10 (Huckleberry Milner) y el bebé Jack Jack (Eli Fucile)– todavía está exiliada y frustrada de ser forzada a mantener sus poderes en secreto. Pero eso desaparece cuando un villano (John Ratzenberger) surge de las profundidades para atormentar la ciudad.

Pero ahora hay una diferencia. Helen, mejor conocida como Elastigirl, toma las riendas y deja a Mr. Increíble en casa para cuidar a sus hijos. Los movimientos flexibles de sus brazos y piernas y su rapidez mental le dan protagonismo completo a Helen. En una escena detiene un tren que está a punto de estrellarse y Hunter demuestra que su voz es perfecta para el papel: pasa de ser sutil a potente y toma pausas en los momentos indicados. Este es su show y logra personificar a Elastigirl con una contundencia que resuena en todo el teatro.

A ella le gusta que la disfracen y estar en medio de la acción. Además, no va sola: el magnate Winston Deavor (Bob Odenkirk) cree que ya es hora de que la gente vuelva a ver a la familia de los Increíbles. Con la ayuda de Evelyn (Catherine Keener con una voz increíble), su hermana y niña genio en tecnología, lanza una campaña para que los superhéroes sean populares otra vez. Mientras tanto, Bob intenta controlar los problemas de Violet, la rebeldía adolescente de Dash y los poderes, tanto graciosos como atemorizantes, del bebé. La transformación de Jack Jack es todo un caos, pero es esencial para el regreso de la modista Edna Moda (una vez más, interpretada por Bird), quien rediseña un traje para el pequeño demonio.

El villano de la cinta es un personaje diabólico e ingenioso llamado Screenslaver, que busca controlar la mente de los ciudadanos con pantallas (no es muy difícil, ya que todo el mundo está esclavizado con sus celulares). A diferencia de otros directores que se aferran a la formula clásica y la típica concepción de héroes y villanos, Bird se sale de los esquemas. Screenslaver quiere destruir a los Increíbles, mientraqs los ciudadanos solo se sientan, sin hacer nada, a ver cómo estos héroes salvan al mundo. En otras palabras, el villano tiene un punto y la película es más valiosa por la ambigüedad de sus personajes.

Además, la diversión nunca se acaba, ambientada con otra fantástica banda sonora de Michael Giacchino. Los personajes se vuelven a encontrar en el clímax de la historia, incluso con el amigo de la familia Lucius Best, más conocido como Frozono (Samuel L. Jackson). La escena final es en el mega yate de los Deavors, donde Screenslaver intenta convencer a la familia de pasarse al lado oscuro. No voy a decir spoilers, excepto que Bird no tiene comparación a la hora de jugar con nuestros sentimientos, sin darle la espalda a los Parr, una familia estadounidense fuerte y ejemplar. Los Increíbles 2 es mucho más que entretenimiento… es un regalo emocionante.


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