Misión imposible: Repercusión

4.00

Tom Cruise corre, salta, vuela y cumple: la estrella de la franquicia salva al mundo una vez más.

por PETER TRAVERS | 26 Jul de 2018


Si lo único que quieres ver son escenas peligrosas e increíbles, Misión imposible: Repercusión es un sueño hecho realidad. A pesar de tener una trama exagerada y llena de detalles que no podrás seguir, es perfecta para los adictos a la acción. Tom Cruise, con 56 años y sin aparentarlos, regresa como el agente encubierto de la FMI (Fuerza de Misiones Imposibles), Ethan Hunt, y a su ajetreado estilo de vida. Como en las últimas películas de Misión imposible, Cruise arriesga su vida nuevamente. Las escenas de acción que no fueron alteradas digitalmente marcan la diferencia y le demuestran a la audiencia que los personajes son humanos, no peones en un videojuego.

Repercusión es el sexto capítulo en la saga y el segundo (después de Misión imposible: Nación secreta en 2015) dirigido por Christopher McQuarrie, quien ganó un Óscar por el guion de Los sospechosos de siempre. Tu misión, si decides aceptarla, es dejar de pensar en la trama tan pronto sea posible. Antes de enfrentar un montón de situaciones de vida o muerte, Hunt dice: “Lo resolveré”. Y lo hace. No obstante, puede que no tengas la misma suerte con el guion de McQuarrie.

Esta es la historia: hay tres esferas de plutonio perdidas, lo que significa que el mundo se acabará (como siempre) si el contrabando cae en las manos equivocadas. Un psicópata que se hace llamar John Lark cree que el sufrimiento es lo único que puede salvar lo que queda del mundo. Su aliado para destruir el mundo es el anarquista Solomon Lane (Sean Harris), el mismo villano de la última película de Misión imposible (ahora con barba y una mirada penetrante que le da un aspecto de terrorista). El jefe de Hunt de la FMI (Alex Baldwin) quiere capturar a Solomon y a la directora de la CIA, interpretada por Angela Bassett. También está de vuelta Rebecca Ferguson como Ilsa Faust. No se puede confiar en nadie, a excepción del equipo de Ethan: el genio tecnológico, Benji (el gran Simon Pegg), y el experto en bombas, Luther (Ving Rhames, firme como una roca). Gracias a que nuestro héroe prefiere salvar a Luther que al plutonio, casi se arruina la operación. El dilema: ¿es más importante salvar la vida de una persona que la de millones?

Además, vemos nuevos rostros. Henry Cavill, después de interpretar a Superman del universo DC, sorprende actuando como Walker, un agente de la CIA que debe vigilar cada movimiento de Ethan. Lo mejor de todo es Vanessa Kirby (nominada a los Emmy por interpretar a la Princesa Margaret en The Crown) como White Widow, una femme fatale con un don para traficar armas y observar a Ethan. Sin embargo, el agente todavía siente algo por su exesposa (Michelle Monaghan), quien está luchando contra una plaga de viruela en Cachemira.

¿Entendiste? No lo creo. No hay una excusa válida para llenar una película de dos horas y media con tantos detalles innecesarios, pero los soportamos, porque el montaje es demasiado espectacular. Cruise la pasa de maravilla: corre por los tejados de Londres, maneja a toda velocidad por las calles de París, pelea contra matones en clubes nocturnos, salta en paracaídas a más de siete mil metros de altura y maneja un helicóptero para escapar. Hay un rumor de que Repercusión puede ser la última película de Misión imposible, y si es así, al menos Cruise, quien empezó esta serie a sus 22 años, se va en un momento de gloria.


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