Nadie nos mira

4.00

Pfening, impresionante.

por RODRIGO TORRIJOS | 05 Jul de 2018

Julia Solomonoff / Guillermo Pfening, Jason Sol, Nadja Settel


Nadie nos mira sucede en el mundo real, ese en el que no hay protagonistas ni extras, ese es el espacio en donde Nico miente.

Tras haber encabezado una exitosa serie en Argentina viajó a Nueva York para protagonizar la película de un prometedor director mexicano, pero el proyecto está estancado y él se encuentra en el limbo. Es rubio, y no responde a las expectativas “fisionómicas” para un actor latino y su acento lo delata como hispano. Nico se rehúsa a regresar a la Argentina o a tomar un trabajo como maestro en Iowa.

Así que, para sobrevivir, hace todo tipo de cosas que le permitan ganar algunos dólares: sirve mesas en un bar de moda, cuida niños y a veces cuando nadie lo ve, se mete un paquete de galletas entre el abrigo. La película de Julia Solomonoff está hecha a partir de observación, intuición y sensibilidad. Respira experiencia y profundidad.

No se limita a ser la película sobre un homosexual atrapado en una relación toxica, la historia de un inmigrante sobreviviendo lejos de casa ni a un retrato de la obstinación trazado en el lienzo del fracaso. Nadie nos mira suma más que sus partes. El guion está bellamente hilado, las actuaciones son maravillosas y cada momento permanece en algún rincón del alma. Cuando Nico se acerca a una de sus exparejas —en busca de una green card—, este le dice que ha estado aprendiendo español, que se le dificulta entender la diferencia entre ser y estar. Le dice a Nico que él es Buenos Aires y está en Nueva York y no aceptará la corrección gramatical. Esa es una de las claves para quien quiera refugiarse en la cinta de Solomonoff.


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