Nathaniel Rateliff

3.00

El cantante sigue el éxito de su canción S.O.B, con grooves precisos y auténtico dolor

por DAVID BROWNE | 20 Apr de 2018

​Ilustración por Owen Smith


Nathaniel Rateliffy su soul retro para la medianoche

Tres años antes de que Justin Timberlake dejara de afeitarse y se retirara a una cabaña en el bosque, un barbudo de Colorado llamado Nathaniel Rateliff ya estaba mostrando el atractivo —y el poder— de un rústico cantante blanco de soul. Su parecido con Garth Hudson y su estilo salvaje de R&B sureño fueron suficientes para que Stax Records, el icónico sello de Memphis, firmara con él. Pero su debut homónimo de 2015 con The Night Sweats fue más bien un gruñido reverente. Rateliff, que empezó su carrera tocando folk y rock alternativo, le dio una cruda introspección a canciones como S.O.B, una diatriba de humor negro acerca de su lucha contra el alcoholismo.

Como no es de extrañar, Rateliff le apostó al estilo retro en Tearing at the Seams, su segundo álbum con The Night Sweats, que llega luego de un EP y un álbum en vivo. La cohesión de la banda se refleja en la música gracias a las extensas giras que han tenido desde que despegaron. Temas como Shoe Boot, que cuenta con una gran sección instrumental en la que sobresalen arreglos de órganos y una potente sección de vientos, tienen mucho más solidez que cualquier corte de su debut. La canción Intro, desarrollada con un saxofón entrecortado y un groove acelerado, hace recordar a The Electric Flag, la banda interracial de soul de los 60. Por su parte, la cautelosamente optimista You Worry Me muestra que la banda está interesada en algo más que simular el R&B del pasado, al pulir el estruendo de la guitarra moderna con la electrónica ligera.

Rateliff sigue siendo un animal fiestero, y como gran fan de Leonard Cohen, deja salir frases “cohenescas” a lo largo del álbum. “Nunca fue una opción mientras te necesité”, canta en Be There.

El músico muestra su lado más sentimental en Hey Mama, en la que una madre castiga a su hijo por sentirse apenado de sí mismo: “No has corrido lo suficiente para decir que me han fallado las piernas”. Aunque no es estrictamente autobiográfica, la canción hace alusión a su trágica historia (su padre murió en un accidente automovilístico cuando él era adolescente), y tiene un sonido convincentemente doloroso gracias al respaldo de The Night Sweats.

A veces Rateliff exagera en la escritura, como en la maraña de imágenes que muestra en Still Out There Running, y su voz ronca puede carecer de la flexibilidad de los cantantes de soul; cuando trata de sacar a flote su Sam Cooke interior en la oscura Babe I Know, suena más fatigado que animado. Sin embargo, incluso cuando exagera, el inquietante sonido retro de Rateliff da la sensación de que está avanzando hacia verdaderas revelaciones. Uno puede creer que su madre estaría orgullosa.


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