Neil Young

4.50

Young lanza un “álbum perdido”, oscuro y poderoso grabado en una sesión de 1976

por DAVID BROWNE | 26 Sep de 2017


Neil Young saca un tesoro perdido de la bóveda

Hitchhiker marca un momento decisivo en la actual serie de lanzamientos de archivo de Neil Young. En lugar de una recopilación de canciones clásicas en vivo, este es un tesoro enterrado: 10 nuevas grabaciones de estudio descubiertas, logradas en una sola sesión, el 11 de agosto de 1976. Young no estaba metido en el espíritu conmemorativo del bicentenario del país en ese momento; ahora al estar agrupadas, en vez de estar sueltas en discos posteriores, los violentas Powderfinger, Captain Kennedy y Pocahontas se sienten como contestaciones significativas a la historia blanqueada ofrecida durante el bicentenario de EE. UU.

En la inédita Give Me Strength, un relato sobre un amor fallido, Young se siente como un chico solitario. Hawaii, otro tema desconocido, es una balada escalofriante, misteriosa y extraña. Campaigner, la simpatizante de Nixon, tiene aquí un verso que fue eliminado de la versión que aparece en Decade: “El orador habla, pero la verdad se filtra igual”. El mayor descubrimiento es la canción que da título al álbum, una descripción cruda de la fama. “Luces de neón y noches sin fin”, paranoia y cocaína. Young eventualmente la lanzó en Le Noise, llena de guitarras eléctricas y con una estrofa acerca de estar agradecido por sus hijos. En 1976 no había nadie que lo consolara: es un recorrido a través del pasado, pero mucho más oscuro.


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