Reseña: Jay-Z

4.00

Nuestra opinión del decimotercer álbum solista del veterano del hip-hop

por MOSI REEVES | 07 Jul de 2017

La rara vulnerabilidad de Jaz-Z eleva a 4:44 a algo más que un cursi reality. Samir Hussein/WireImage/Getty


Reseña: Jay-Z es vulnerable, apologético y, de todas formas, deslumbrante en 4:44

Si sabes algo de la ilustre e innovadora carrera de Jay-Z como rapero, dueño de una disquera, emprendedor y “hombre, de negocios”, es que el nativo de Brooklyn no suele tener tiempo para disculpas. Todavía se reinventa en diferentes grados de rapero gánster, estrella de pop y sabio veterano: quitando a los pretendientes a su trono en el 2001 con The Blueprint, canonizándose a sí mismo en el 2003 con The Black Album, volviéndose un cuentista retro en el 2007 con American Gangster, dominando las listas en el 2009 gracias a Empire State of Mind y convirtiendo su gran riqueza y fama en un lujo, jactándose en Magna Carta Holy Grail de 2013.

Por eso es desconcertante escucharlo mientras le pide perdón a su esposa, Beyoncé Knowles, en la canción que le da el título a su decimotercer álbum, 4:44. En el tema clave, el productor No I.D. (que produjo la importante I Used To Love H.E.R. de Common en 1994 sobre una reflexión en un paraíso perdido de hip-hop), juega con partes de la canción Late Nights & Heartbreak del grupo de soul Hannah Williams & the Affirmation hasta que la voz de Williams parece un llanto. Su trabajo en ese sample parece humillar a Jay-Z por sus infidelidades. “I apologize for all the womanizing/ Took my child to be born to see through woman’s eyes” [Me disculpo por ser mujeriego/ Mi hijo nació para a ver a través de los ojos de una mujer], rapea con una voz dolorosa y castigada.

La rara vulnerabilidad de Jaz-Z eleva a 4:44 a algo más que un cursi reality. El álbum está lleno de revelaciones al estilo Love & Hip-Hop: lanzado el viernes, ya han salido varios titulares en internet sobre las letras del disco. Kill Jay Z habla sobre el fin de su larga amistad con Kanye West, Caught Their Eyes le lanza dardos al exabogado de la herencia de Prince, L. Londel McMillan, Smile insulta al copropietario de Beats y competencia de Tidal, Jimmy Iovine, Family Feud habla astutamente sobre las selfies de Al Sharpton. Kill Jay Z menciona explícitamente el incidente en el que Solange, la hermana de Beyoncé, lo atacó en un ascensor durante la Met Gala de 2014. Algunas líneas de Smile tratan abiertamente sobre la salida del closet como lesbiana de su madre Gloria Carter, tras años de una desgastada “vergüenza social”: “Cried tears of joy when you fell in love/ Doesn’t matter to me if it’s a him or her” [Lloré de alegría cuando te enamoraste/ No me importa si es el o ella].

Jay-Z siempre ha resaltada su fama como el hombre más interesante del hip-hop. A través de los años, empezando con Kingdom Come en el 2006, ha manipulado la galería del entretenimiento para sus aventuras hasta ser un baluarte contra la irrelevancia, aprovechando para mantener su idea de entre más grande mejor, como hacer carreras de carros con Dale Earnhardt Jr. y Danica Patrick en Mónaco para el video de 2006 Show Me What You Got y colaborar con la famosa artista Marina Abramović en el clip Picasso Baby de 2013. Y aunque acá puede tener la defensa más baja, el interés de Jaz-Z en el capitalismo negro y la monetización de las celebridades negras como un método para aumentar su riqueza personal, no ha disminuido. “Financial freedom my only hope/ Fuck living rich and dying broke” [Libertad financiera es mi única esperanza/ A la mierda vivir rico y morir pobre], rapea en The Story of O.J. Sin embargo, ahora parece admitir que las estrategias de auto-ayuda no son una solución para las enfermedades del mundo. En la misma canción, canta, “Rich nigger, poor nigger, house nigger, field nigger/ Still nigger” [Negro rico, negro pobre, negro de casa, negro del campo/ Todavía es negro]. Por otro lado, en Family Feud pide por la unidad de la raza en casa y en la comunidad, “What’s better than one billionare? Two/ Especially if it’s from the same hue as you” [¿Qué es mejor que un billonario? Dos/ Especialmente si es de tu mismo color]. No es exactamente un llamado progresivo a la justicia económica, pero es diferente a Niggas in Paris, en la que él y Kanye hablan sobre ser las extrañas caras negras en un mar de flores blancas y plutócratas, o cuando se jactó sobre la exclusividad de la ropa de terciopelo en el video Pound Cake de Drake (“Less is more, niggas, there’s plenty of us” [Menos es más, negros, hay muchos de nosotros]).

Complementando este Jay que tiene los pies sobre la tierra, está el sonido rígido y turbio de 4:44. Algunos oyentes se han quejado por la mezcla sucia, pero debido a la reputación de Young Guru, el ingeniero que ha trabajado con él desde hace años, la poca claridad en el sonido se siente intencional. El uso de No I.D. de estandartes de la música negra como Love’s in Need of Love Today de Stevie Wonder (Smile), Four Women de Nina Simone (The Story of O.J.) y Someday We’ll All Be Free de Donny Hathaway, crea un tono familiar y caluroso. Loops más profundos de rockeros progresivos de los 80 como Alan Parsons Project (Kill Jay Z) y una canción de 1970 del grupo portugués Quarteto 1111 (Marcy Me) suenan calientes y sencillos. A excepción de algunos cameos modestos –un poema de su madre en Smile y la voz de Frank Ocean, The-Dream, Kim Burrell, Damian Marley y, obviamente, su esposa – hay pocas distracciones para que Jay-Z asesine su celebrado ego en Kill Jay Z y admitiendo, “This ‘fuck everybody’ attitude ain’t natural” [Esta actitud de “a la mierda todos” no es natural].

Puede que Jay-Z ya no haga los viajes poéticos llenos de lujos y los enigmáticos ritmos frescos que logró en clásicos como 22 Two’s de 1996 y Change the Game del 2000. Su ritmo y voz suenan raro varias veces, en especial en Caught Their Eyes y Bam. Pero su ocasional falta de gracia vocal es la razón por la que 4:44 en tan hipnotizante. En el pasado, era lo que la revista Ego Trip llamaba el Arthur Fonzarelli del hip-hop de Nueva York, el jugador tranquilo que se deshacía de raperos enojados como polvo de sus hombros. Por años, escondió sus talentos bajo conceptos osados como American Gangster y tontos intentos comerciales como Young Forever. Ahora, el esposo y padre de tres de 47 años se ha revelado como un enojado y viejo músico (en especial en Moonlight, que tiene un sonido antiguo) que todavía puede convertir fuertes beats y desgarbadas rimas en magia ruda, y sorprender a su audiencia en el proceso.


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