Add Violence

4.00

Nuestra opinión del último trabajo de los veteranos del rock alternativo

por KORY GROW | 21 Jul de 2017

El último EP de la banda se llama Add Violence. John Crawford


Trent Reznor ha aspirado siempre a la maleabilidad artística de David Bowie, y ha afinado su sonido y visión con cada lanzamiento mientras gira su caleidoscopio de grises en diversos tonos de angustia. Al igual que el fallecido Thin White Duke, también ha tenido sus traspiés (sus EP remezclados nunca han “arreglado” nada, y su fallido desvío hacia el pop con How to Destroy Angels podría ser su Tin Machine), pero, tal como ocurrió con Bowie, siempre ha recuperado su paso y ha sabido canalizar sus ansiedades. Su trabajo de bandas sonoras en los últimos años con su compañero de Nine Inch Nails, Atticus Ross, le ha dado una salida para experimentar más allá del synth-rock, y ha hecho que su música tenga una vitalidad aún más fuerte y potente.

Su último EP de cinco canciones, Add Violence, contiene toda la agresión, abyección y autoaversión que consolidaron su posición como un tipo rudo del rock alternativo, pero con la contención mesurada de un hombre de su edad.

Como con los primeros trabajos de Nine Inch Nails, es un asunto insular en su mayoría –solo él y Ross tienen créditos aquí, y hay dos mujeres cantando en Less Than– y es la soledad inherente lo que hace que Add Violence sea convincente, especialmente cuando se contrasta con el EP Not the Actual Events de 2016, que sonaba un poco disperso a pesar de las colaboraciones de Daves Grohl, Navarro y la esposa de Reznor, Mariqueen Maandig, quien además es su compañera en How to Destroy Angels.

La simplicidad del enfoque del dúo es inherente en Add Violence desde el comienzo, cuando la canción Less Than abre con un riff de sintetizador que evoca a Depeche Mode antes de que la voz de Reznor entre con una melodía pegajosa. “Welcome oblivion [Bienvenido olvido] canta al final. “Did it fix what was wrong inside?” [“¿Se arregló lo que estaba mal adentro?”]. Pero como ese sentimiento de vacío, al que Reznor le ha hecho un homenaje en casi todos los lanzamientos de su carrera, nunca ha arreglado nada, se convierte en el tercer miembro de Nine Inch Nails durante el resto del EP.

Esa sensación aislada abruma en Not Anymore, una de las canciones mas fuertes y autocríticas de Add Violence. “I won’t forget – I know who I am” [“No voy a olvidar-yo sé quién soy”], canta. ”No matter what, I know who I am/And what I’m doing this for” ... [No importa, yo sé quién soy/y lo que estoy haciendo es por ... “Y luego grita: Well, not anymore” [Bueno, pues ya no]. Es la clásica hostilidad de Reznor, y es más cortante cuando se sitúa en medio de la sombría y ominosa This Isn’t the Place –que podría ser una canción de soul si se presentara de manera diferente– y el corte de cierre The Background World, que abre con Reznor mostrando su desprecio hacia alguien antes de eventualmente construir ocho minutos con un loop de sintetizador lleno de overdrive, en el que cada vez se añade más distorsión con cada repetición; recordando así a su EP Broken.

El único momento débil es The Lovers, una balada algo inestable que tiene tintes algo tristes que no caen bien –incluso para Reznor– mientras él sufre una crisis de identidad. Ralentiza el impulso de lo que, de otro modo, es una fuerte declaración de ansiedad que si él y Ross explotaran más en el álbum, podría equipararse con lo mejor de la banda.


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