Luz de San Telmo

4.00

Ahí están las grandes canciones, salgan a ganar

por RICARDO DURÁN | 19 May de 2016

​Cortesía Revolver Plateado


Algunos discos pasan a la historia porque ayudan a definir toda una generación; otros dejan huella al cambiar para siempre determinadas sonoridades. Luz de San Telmo merece un lugar entre los inolvidables por una razón tan sencilla como infrecuente: está repleto de grandes canciones. Ya tuvimos la suerte de oír Vamos, Los árboles, Siete o Libélula.

No es la primera vez que esta banda lo logra; Dile al rey, de 2014, también contiene varias maravillas. Escuchen Arcángel, Casa, o Cuervos en la cuerda; verán que este nuevo disco (sin repetirse) es la continuación de un trabajo sesudo, ambicioso y necesario. El álbum trasciende esa cosita de “toquemos brit-pop, aunque ensayemos a dos cuadras de la Caracas”, y deja atrás aquel complejo según el cual hay que escuchar lo que se hace acá porque somos colombianos. Sus argumentos son mucho más fuertes.

Luz de San Telmo recorre el rock con una mirada muy amplia, dando cabida a muchas de sus vertientes. Mantiene un sonido sólido, cohesionado por filigranas de guitarras, teclados y saxofones (artesanías valiosas en tiempos de mediocridad disfrazada de ‘actitud’), además de una voz muy versátil que le permite a Mauricio Colmenares desgarrarse el alma y seducir, recorriendo una cálida y apremiante paleta de colores emocionales.

Este despliegue se sostiene sobre una base rítmica robusta y confiable, compuesta por el bajo de Tato Angulo y la batería de Yigo Díaz, que demuestra con méritos de sobra ser mucho más que un acompañante; su aporte es decisivo para que cada canción adquiera un espíritu único.

Revólver Plateado cuenta con material de primer nivel. De eso no hay duda. Si a eso se le suma una gestión seria y agresiva, la banda deberá llegar muy lejos. La noche es oscura, y las buenas canciones no siempre alcanzan para mantener la luz encendida. Es triste, pero es así.


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