Skeleton Tree

4.00

Nick Cave acoge la angustia en Skeleton Tree

por KORY GROW | 22 Sep de 2016

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“Las cosas que amamos, las perdemos”, canta Nick Cave en Anthrocene, una reflexión oscura y jazzera de la pérdida en Skeleton Tree, su cautivador álbum 16 con su banda The Bad Seeds. La canción entera es tan discreta y desatada que el entusiasmo de sus letras te agarra por sorpresa. Acá tenemos al decano de la composición gótica literaria, un maestro de los juegos lingüísticos, el simbolismo y la ironía, desnudando su alma como nunca antes.

Aunque Cave sigue escribiendo desde la seguridad de la perspectiva de los personajes en las ocho canciones de Skeleton Tree, el dolor en cada una de las canciones es innegable y singularmente suyo. El verano pasado, mientras Cave escribía el álbum, uno de sus hijos gemelos, Arthur de 15 años, murió al caer de un barranco en Brighton, Inglaterra. En la película One More Time With Feeling, que narra la realización del LP, Cave describe los efectos de su muerte como un “trauma” y aunque es imposible saber con exactitud qué partes del álbum fueron escritas después de que sufriera semejante tragedia tan inimaginable, hay una tristeza que permea cada una de las canciones en una manera que nunca se había asomado así en la música de Cave. El álbum resuena con una cruda intensidad emocional de manera impactante.

En el pasado, fuera como líder de los matones post-punk de The Birthday Party a comienzos de los ochenta, el casanova de Grinderman de los ‘00 o con su siempre fluctuante escuadra de rock orquestal, The Bad Seeds, Cave se ha deleitado en la profecía, lo abyecto, el romance maldito y el destino cruel. En 1996, grabó un álbum llamado Murder Ballads, que confesaba más o menos 60 muertes ficticias, y en su último álbum, Push the Sky Away de 2013, con algo de morbo transformó a Miley Cyrus en un surreal símbolo de anhelo inexplicable en una canción que en lo demás, habla de la desesperanza. Pero en Skeleton Tree, es más difícil separar el arte de Cave de la realidad.

Musicalmente, el álbum es uniforme e inusualmente sutil, acogido entre tonos oscuros y graves. Sus análogos más cercanos en el catálogo de Cave son los tonos fantasmagóricos de su meditación de 1986, Stranger Than Kindness, la tristeza integral de As I Sat Sadly by Her Side de 2001 y todo su brillante ejercicio de cantautor de 1996, The Boatman’s Call, aunque sin el humor astuto de este. Es un marcado contraste con el acento crudo y góspel de Push the Sky Away y su anterior LP con Bad Seeds Dig!!! Lazarus Dig!!!

Susurra en lugares donde antes gritaba, pero su pronunciación lo dice todo. “Con mi voz, te estoy llamando”, aúlla en la taciturna y espeluznante canción líder de Skeleton Tree, Jesus Alone (después de la frase introductoria “Caíste del cielo y chocaste contra un campo”) y porque su voz asciende sobre el suave piano, las oleadas sinfónicas y la percusión de jazz, la pesadez de sus palabras golpea con fuerza. Cuando canta Girl in Amber, se nota el temblor en su voz: “Antes pensaba que cuando morías deambulabas por el mundo/en un sopor hasta que te desmoronabas…Bueno ya no creo eso” Y en Distant Sky, una etérea canción con un arreglo casi nueva era y una aparición angelical de la soprano danesa Else Torp, su corazón roto vuelve a resonar por encima de la calma: “Nos dijeron que nuestros sueños vivirían más que nosotros/Nos dijeron que nuestros dioses vivirían más que nosotros, pero mintieron”.

También está I Need You, una canción impulsada por un recurrente sintetizador con distorsión sobre el que Cave canta una singular melodía que no parece acomodarse a la música, pero sus observaciones son lo importante: “Nada realmente importa cuando lo que amas se va … Te necesito”. Es una oda a una mujer de rojo, pero la pérdida se siente más pesada de lo usual para Cave.

Lo más sorprendente de Skeleton Tree, sin embargo – más que la nueva seriedad de Cave y los arreglos modestos – es como termina con esperanza. La canción titular no solo tiene el arreglo musical más completo – gentiles sintetizadores y un hermoso piano líder, rasgadas guitarras acústicas – también las letras más iluminadas: “Señalé que nada es gratis/Y ahora todo está bien”. Repite esa última frase tres veces de una manera que sugiere que realmente lo siente. Si no lo hiciera, no sería tan sobrecogedor.


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