Han Solo

2.50

A pesar de los esfuerzos de Alden Ehrenreich, la precuela se queda en su zona de confort

por PETER TRAVERS | 24 May de 2018

/ Alden Ehrenreich, Emilia Clarke, Donald Glover


Harrison Ford no tiene por qué preocuparse. Alden Ehrenreich cumple con su trabajo interpretando a la versión joven de Han Solo, el icónico guerrero del espacio. Pero Han Solo: una historia de Star Wars es más apacible que salvaje. No es una aventura trascendental o memorable, es más para pasar el rato. Aun así, Ehrenreich tiene el talento suficiente para contextualizar al público y demostrar cómo este inexperimentado contrabandista le quitó el Millenium Falcon a Lando Calrissian (un excelente Donald Glover) y, a pesar de que lo traicionan con frecuencia, luchó con un corazón heroico.

Pero Solo no va más allá de la imaginación. Había esperanza cuando los directores Phil Lord y Chris Miller, de La gran aventura de Lego y Comando especial, fueron contratados para darle a la franquicia un toque cómico, igual a como Taika Waititi se lo dio a Thor: Ragnarok, pero no fue así. Cuando estaban cerca de terminar la grabación, Lord y Miller renunciaron por “diferencias creativas” y convocaron a Ron Howard para reemplazarlos.

Aunque es inútil pensar en lo salvaje que hubiera podido ser, un poco de rebelión no le hace daño a nadie. Incluso eso le podría ayudar a la película a tener un mayor nivel de recordación, en lugar de evaporarse de la memoria de los espectadores apenas salen del teatro. El comienzo de Solo no es muy bueno: Han y su novia, Qi’ra (Emilia Clarke de Game of Thrones), son separados por una horda de matones imperiales. Tres años después, Han está con Chewie (Joonas Suotamo), Tobias Beckett (Woody Harrelson) y Val (Thandie Newton de Westworld).

Después de asaltar un tren, Han va al yate (que más bien parece un castillo) de Dryden Voss, un criminal sádico y sin escrúpulos (felicitaciones a Paul Bettany por interpretar a Voss con una locura tan atractiva). No pasa mucho tiempo para que Han, Qi’ra, Chewie y Tobias se suban al Millenium Falcon, manejado por Lando y su robot L3-37 (bajo la fabulosa voz de Phoebe Walker-Bridge), para robarle a unas criaturas galácticas un combustible extremadamente raro y así salvar sus vidas. En el camino se encuentran con algunos militares de la Alianza Rebelde… y creo que ya hemos dicho suficiente.

Solo: una historia de Star Wars es muy predecible. No hay duda de que los actores son simpáticos, incluso cuando Harrelson, Glover y Bettany son los únicos que se arriesgan. Este Han Solo quiere ser adorado, pero no le quiere caer bien a los demás, y cuando abraza a Chewie es imposible no enternecerse. Pero solo podemos ver un pequeño destello de aquel personaje encantador y rudo que Harrison Ford inmortalizó. Howard y los Kasdans se quedan en su zona de confort y no se arriesgan. Incluso en la banda sonora de John Powell (Jason Bourne) solo se destaca la canción original de John Williams. Y, de alguna manera, el atrevido Han Solo que conocimos en Star Wars no rompe ni una sola regla en esta película.


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