Starboy

3.00

Nuestra opinión del tercer álbum del baladista nocturno

por MOSI REEVES | 17 Jan de 2017

El tercer álbum de The Weeknd es Starboy


“It just seems like niggas trying to sound like my old shit [parecen que estos negros tratan de sonar a mis mierdas viejas]”, canta The Weeknd en Reminder. Irónicamente, años después de reinventar el R&B contemporáneo con su icónico EP debut lleno de drogas y obsesión sexual, (House of Balloons) el cantante de Toronto se ha afianzado en una rutina familiar. Sabemos que sus canciones explorarán el amor, ya sea como una forma torturadora o codependiente, o como pornografía transicional; que presentará sus aventuras en el mundo del uno por ciento de los vehículos de lujo, líneas blancas y sílfides hermosas; y que los beats incluirán un esplendor sintetizado que brilla como las cubiertas de la revista Vogue.

The Weeknd ha logrado aportar una nueva imaginación a pesar de sus trucos bastante recurrentes. Kiss Land puede haber sonado como una recreación de Trilogy, pero al menos tenía una repetición emocionante de oscuras melodías del darkwave ochentero y presentaba unas reflexiones mordazmente inspiradas sobre lo que significaba esta temprana fama internacional. Beauty Behind the Madness fue un sorprendente salto hacia la estratósfera del pop, y los momentos sobresalientes superan las canciones débiles. Sin embargo, Starboy, con una recepción crítica dividida sobre Starboy y Party Monster (las canciones que conocimos antes de su lanzamiento), solo suena como los mismos clichés envueltos en un empaque más bonito. Sí, The Weeknd se cortó las rastas para tener un mohawk; está trabajando con Daft Punk, quienes produjeron la canción titular y I Feel It Coming; y tiene un nuevo apodo que le rinde homenaje al fallecido David Bowie. (No se ha pronunciado en cuanto a los alegatos que aseguran que el vocalista de afrobeats nigeriano Wizkid utilizó primero el nombre de “Starboy”).

Dos días antes del lanzamiento de Starboy, The Weeknd presentó un cortometraje titulado Mania. En él se veía al cantante entrando a una discoteca bañada en tonos azules y rojos, en la que busca y gira en torno de la modelo francesa Anais Mali, y luego casi termina apuñalado por un pretendiente celoso, antes de que Mali se transforme en pantera y decapite al asaltante. Esta última escena es una clara referencia a la reciente y controversial pieza de Nicolas Wilding Refn The Neon Demon y su ornamentada visión de modelos que se convierten en animales sedientos de sangre. Pero mientras Refn continúa excediendo valientemente su buena voluntad después de Drive con un trabajo emocionantemente polarizador, Starboy es una evidencia clara de que The Weeknd tiene miedo de abandonar el arquetipo post millennial que le ha traído tanto reconocimiento.

Incidentalmente, la ya mencionada Reminder es una de las mejores canciones de Starboy. “I just won a new award from a kids show/Talking ‘bout a face numbing from a bag of blow [Acabo de ganar un nuevo premio de un programa para niños/hablando cómo la cara se duerme con la coca]”, dice haciendo referencia a su éxito I Can’t Feel My Face.I’m like, goddamn, bitch, I am not a Teen Choice [Digo como, mierda, perra, no soy un ‘Teen Choice’]”. En Sidewalks, que incluye una aparición de Kendrick Lamar, dice más mierdas en ese modelo inimitable de canto y rapeo que tantos cantantes menos atrevidos del R&B han tratado de copiar. “Too many people think they made me/Well, if they really made me then replace me [Muchas personas creen que me han creado/Bueno, si me hicieron reemplácenme]”.

Sin embargo The Weeknd debería mirar a su propio estado de las cosas. El 2016 trajo asombrosa música soul, como el R&B político y bélico de las hermanas Knowles, el funk restaurado de Anderson Paak o los ambientes profundamente emocionales de Frank Ocean. The Weeknd debería estar entre esos pioneros vanguardistas. En cambio, llena Starboy de lúgubres explosiones de R&B alternativo e intentos new wave que casi fracasan. Entre los últimos está Secrets, un edulcorado cataclismo ochentero con un beat constante de sintetizador y una melodía que recuerda a Pale Shelter de Tears for Fears y que decae en un gancho superficial tomado de Talking in Your Sleep de The Romantics. Rockin’ tiene un infeccioso ritmo de garage house, cortesía de los productores Max Martin y Ali Payami, pero lo único que puede hacer The Weeknd es responder con un coro torpe. Inexplicablemente, Lana Del Rey aparece en Stargirl. Y dado que The Weeknd y Future convirtieron Low Life en un superficial éxito la primavera pasada, ¿por qué no apuntar por más magia impulsada por el posicionamiento en buscadores con Six Feet Under y All I Know?

Líricamente, casi que solo ofrece banalidades. “People always talk about the ones that got away/I just seem to get the ones that always want to stay [La gente siempre habla de los que se fueron/Parece que yo siempre consigo aquellas que quieren quedarse]”, canta sin convicción en Rockin’. Es aún peor cuando canta “She ain’t got time for lovin’/Louis Vuitton her husband [No tiene tiempo para el amor/Louis Vuitton es su esposo]” en Six Feet Under. Luego está el synth pop monocromático de Love to Lay y su coro simplón “She loves to lay/I learned the hard way [Ella ama acostarse/Lo aprendí de la forma difícil]”.

A pesar de más de una hora de música y un exceso de relleno, Starboy tiene sus momentos. A Lonely Night es una buena producción de electro funk con calidad de Lado B. Attention es una balada decente de EDM que podría haber sido compuesta por Major Lazer o Jason DeRulo. Dos de las mejores canciones aparecen al final del álbum. Die for You es una canción lenta y eufórica en la que finalmente conjura la sinceridad poética a la que había accedido con tanta facilidad en el pasado. “It’s hard for me to communicate the thoughts that I hold/But tonight I’m gonna let you know/Let me tell the truth [Es difícil para mí comunicar lo que pienso/Pero esta noche te los haré saber/Déjame decirte la verdad]”, canta. El tema de cierre, I Feel It Coming, es una gema de disco de Ibiza. Su intención es ser un contraste a los oscuros trabajos de Daft Punk en Starboy, pero I Feel It Coming es sorpresivamente soleada y fresca, y alienta a The Weeknd a abandonar brevemente su caduca imagen de criatura nocturna impenitente.

Por supuesto, Starboy llegó al Número Dos del listado Hot 100 de Billboard, así es que quizás sí pague dormirse en los laureles. Pero para los fans de tiempo atrás que creen que The Weeknd es uno de los más grandes artistas de R&B de la década, Starboy en últimas se sentirá como una decepción.


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