Suburbicon

2.50

La ruina de una familia perfecta

por PETER TRAVERS | 07 Dec de 2017

George Clooney / Matt Damon, Julianne Moore, Oscar Isaac

Damon quiere venganza.


Esta sátira sobre los oscuros secretos de los suburbios estadounidenses en los 50 parece una película que los hermanos Coen olvidaron hacer. El director es George Clooney, quien ya había trabajado como actor con ellos: a veces era increíble (¿Dónde estás hermano? y Quemar después de leer) y otras veces no (El amor cuesta caro). Pero a la estrella le hace falta un poco de instinto para manejar el material como debería.

El prólogo —parece un documental— muestra a una familia típica comprando una casa típica en los barrios típicos de Suburbicon. Todo es perfecto para Gardner Lodge (Matt Damon), un ejecutivo financiero que tiene una buena vida junto a Rose (Julianne Moore, su esposa discapacitada), Nicky (Noah Jupe), su hijo y Margaret (también Moore, pero con pelo negro), la hermana gemela de Rose. Y luego, boom: la familia Lodge es atacada. Los delincuentes (Glenn Flesher y Alex Hassell) parecen fugitivos de Educando a Arizona y duermen a todos con cloroformo. Luego, en el hospital, Rose muere.

Unos días después, Margaret se muda, reemplaza a su hermana en la casa y en la cama de Gardner, e incluso tiñe su pelo. Aquí hay gato encerrado, y aparece un investigador corrupto de una compañía de seguros (Oscar Isaac, el mejor de la película), que sabe reconocer a otro de su misma especie. Por momentos, Suburbicon tiene una mirada oscura, una atmósfera al estilo Pacto de sangre, que le da a Damon, Moore, Isaac y al joven Jupe algo con qué experimentar.

La película flaquea cuando aborda una trama secundaria sobre el racismo que, aunque es admirable, le da un tono in- timidante provocando un caos violento y absurdo. Los nuevos vecinos de la familia Lodge, los Meyers, son afroamericanos, su presencia suscita una actitud racista que sonaría absurda si no hablara de cosas que sucedieron hace más de 50 años. La indignación de Clooney sobre cómo tratan a esta familia y los disturbios raciales es correcta. Pero la narración es poco creíble, una burla sobre el comportamiento humano y la toxicidad escondida en su suave respetabilidad. Clooney es un director muy talentoso y comprometido como para no hablar de él, pero hizo una película que pelea consigo misma.


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