Sully

3.50

¿Un Oscar para Hanks?

por PETER TRAVERS | 14 Dec de 2016

KEITH BERNSTEIN/WARNER BROS. PICTURES


Es fácil tener una idea equivocada acerca de Sully, en la que Tom Hanks interpreta al capitán Chesley Sullenberger, el heroico piloto que acuatizó su avión averiado en las heladas aguas del río Hudson en 15 de enero de 2009 y salvó así las vidas de 150 pasajeros y cinco tripulantes. Si está pensando que esta es una película biográfica tonta que busca obtener premios, la respuesta es no. Las cosas son así: Clint Eastwood generalmente no dirige esa clase de mierdas (fíjese en El francotirador). Y Hanks es también increíblemente auténtico y aventurero como para interpretar a un personaje unidimensional. La película gana su atención y respeto cavando profundo, encontrando el miedo y la inseguridad de un hombre que nunca aceptaría ser definido como un héroe. Es una revelación.

Este es el expediente público: unos tres minutos después de que el vuelo 1549 de US Airways despegara del aeropuerto LaGuardia de Nueva York, una bandada de gansos impactó ambos motores del avión, causando daños en ellos. Sully recurrió al copiloto Jeffrey Skiles (un excelente Aaron Eckhart) para considerar opciones. ¿Podrían regresar a LaGuardia o al aeropuerto de Teterboro en Nueva Jersey sin que se estrellaran? Con 208 segundos para decidir, Sully dijo: “Vamos para el Hudson”. El capitán eligió un lugar cerca del centro al cual pudieran llegar con rapidez los helicópteros, la policía, las unidades de rescate de los bomberos y los ferris. Lo hicieron en 24 minutos.

Eastwood, por medio del uso de cámaras IMAX (felicitaciones al director de fotografía, Tom Stern), lo deja a uno atornillado al asiento con escenas de alta tensión del vuelo y del rescate. ¿Pero podrían esas secuencias, sin importar cuán cautivadoras sean, sostener una película entera? Lo dudo. Por eso Eastwood y el guionista Todd Komarnicki se enfocan tanto en las secuelas del llamado “Milagro en el río Hudson”. En público, Sully es asediado por medios de comunicación, políticos y fanáticos que lo adoran. En privado, es perseguido por visiones desconcertantes de las tragedias que podrían haber ocurrido si no hubiera podido encontrar un lugar seguro para aterrizar. Su esposa Lorrie (Laura Linney) le asegura al piloto que tomó la decisión correcta. Pero sus acciones, basadas en 40 años de experiencia, son puestas en duda por la Junta Nacional de Seguridad del Transporte [NTSB por su sigla en inglés], que cuestiona incesantemente tanto a Sully como a su copiloto. Divulgación completa: las audiencias de la NTSB no se llevan a cabo después del rescate, sino 18 meses más tarde. ¿Por qué la reorganización? Porque va al corazón de la película (y de Eastwood) por el valor de la experiencia y la intuición por encima de conjeturas computarizadas en una época no muy lejana, antes de que la humanidad se volviera digital.

Sully es claramente una película personal para Eastwood y Hanks, ambos están en su mejor nivel. Esta es una gran interpretación, matizada y perfectamente sintonizada con un hombre modesto con una habilidad poco modesta. Hanks ha ganado dos premios Oscar como Mejor Actor, por Filadelfia y Forrest Gump, y ha sido nominado por Quisiera ser grande, Rescatando al soldado Ryan y Náufrago. Hay un hecho curioso: esa última nominación fue hace 15 años. ¿Qué carajo les pasa? ¿Acaso los votantes de la Academia están dando a Hanks por hecho? ¿Acaso no vieron Camino a la perdición, Capitán Phillips y Puente de espías? Hanks —un maestro de la brillantez sutil— nos deja ver todo lo que necesitamos saber acerca de lo que define su personaje a través del retrato completo de un hombre. Es una actuación de primer nivel. Esta es una película que merece las cuatro palabras más apreciadas por Sully: un trabajo bien hecho.


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