Talentos ocultos

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Talentos ocultos: Tres mujeres hacen historia en un drama inspirado por la carrera espacial

por PETER TRAVERS | 01 Feb de 2017

Talentos ocultos es un tributo inspirador a las ingenieras afroamericanas de la NASA y a su trío de actrices. Peter Travers. Hopper Stone


La historia de un trío de mujeres afroamericanas que ayudaron a la NASA a conquistar el cosmos rinde tributo con tres actuaciones increíbles.

¿Sabía que tres matemáticas afroamericanas que trabajaban en la NASA en 1962 fueron claves para poner en órbita el programa Mercury y lograr que Estados Unidos le ganara la carrera espacial a los soviéticos? Yo tampoco. Es por ello que Talentos ocultos es una revelación tan sumamente divertida e instructiva. No hay nada particularmente innovador en la cinematografía –el director Theodore Melfi (St. Vincent) no se sale del guión que escribió con Allison Schroeder a partir del libro de hechos reales de Margot Lee Shetterly. Pero es una jugada inteligente. Esta es una historia que no necesita adornos. Simplemente necesita ser contada, y el hecho de que tenga a tres magníficas actrices le hace justicia poética a estas mujeres y al movimiento por los Derechos Civiles en general.

Taraji P. Henson sobresale como Katherine Johnson, una prodigio en matemáticas cuyo extraordinario talento la lleva a las instalaciones de la NASA en Langley, Virginia, en 1961. La Sra. Johnson, de 98 años en la actualidad, ha vivido para ver un centro de investigación que lleva su nombre. Pero las cosas eran distintas en la época en que ella y sus colegas, Mary Jackson (Janelle Monáe) y Dorothy Vaughan (Octavia Spencer, impresionante) llegaron a una Virginia segregada para trabajar en el programa espacial. Conocidas como las “computadoras de color” – la primera palabra era el término de la organización para los empleados que hacían cálculos de bajo nivel– estas mujeres pronto vencieron los pronósticos. En una de las primeras escenas, un policía blanco detiene el auto del trío, y le cuesta creer que las mujeres trabajan en la NASA o que Dorothy sea capaz de reparar un Chevy Impala sin ayuda.

Katherine es la primera en ser ascendida al Grupo de Trabajo Espacial, donde el mánager Al Harrison (un impecable Kevin Costner) ve su talento –aunque él claramente favorece a su colega Paul Stafford (un Jim Parsons que representa acertadamente el racismo de la época). Aún así, es Harrison quien toma acción cuando se da cuenta que ella debe caminar más de medio kilómetro para llegar a un “baño de mujeres de color”. “Aquí en la NASA todos orinamos del mismo color”, dice Costner, derribando el signo de segregación del baño, en una escena en la que enfurece con autoridad.

Mary tiene que demandar para que le autoricen tomar cursos universitarios nocturnos necesarios para solicitar un trabajo en ingeniería. Monáe interpreta un excelente papel, y tanto en Moonlight como aquí demuestra que tiene madera para iniciar una carrera como actriz que puede ser tan exitosa como su carrera musical. Lo mejor de todo es Spencer, ganadora del Oscar por The Help. Es divertida, feroz y devastadora al mostrar los difíciles pasos que debe dar Dorothy para ascender en la NASA. Su supervisora blanca, la Sra. Mitchell (Kirsten Dunst), se niega a darle un título de supervisora, aunque ella ya está haciendo el trabajo. Spencer ofrece una inestimable interpretación que rinde un valiente tributo a estas pioneras que rompieron los límites.

El drama muestra poco de la vida personal de sus protagonistas, aunque la viuda Katherine tiene un romance con un oficial de la Guardia Nacional, interpretado con humor y corazón por Mahershala Ali. El énfasis aquí es ver a estas extraordinarias mujeres en el trabajo. Dorothy ve el futuro en las nuevas máquinas de IBM que están siendo probadas para acelerar o el programa espacial y toma las medidas que debe. María dice a un juez que si ordena eliminar la segregación de la academia de blancos donde necesita estudiar, él se convertirá en un pionero. Katherine enfrenta los obstáculos más difíciles, trabajando contra la regla de la NASA de negar espacios de seguridad a las empleadas. Pero incluso el astronauta John Glenn (Glen Powell) apoda a Katherine “la inteligente”. La historia puede ser cursi a veces, incluso simplista, pero eso no impide que uno quiera pararse y aplaudir. Un montón de películas son vendidas como inspiradoras –Talentos ocultos realmente se merece el derecho a esa expresión.


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