Taylor Swift

4.00

La mente maestra del pop deja a un lado los tabloides para hacer el álbum más íntimo de su carrera

por ROB SHEFFIELD | 23 Nov de 2017

Ilustración de Rory Kurtz


Un lado más oscuro y profundo de Taylor Swift

“Juro que no adoro el drama, el drama me adora a mí”. Ese es un credo que resume a la Taylor Swift de Reputation. Así que adiós a la vieja Taylor y demos paso a la nueva Taylor, porque Reputation es una nueva Taylor. Swift pasó la mayor parte del año pasado por fuera del radar y se alejó del bullicio de los medios; un reto inmenso para una estrella que no para de hablar de sus sentimientos, por no mencionar sus gatos. El hecho de que Taylor apagara el celular fue el equivalente a que Leonard Cohen se mudara a un monasterio durante cinco años.

Desde los sonidos de su sexto LP (un excelente trabajo), Swift pasó ese tiempo escudriñando en sus lugares más profundos, oscuros e introspectivos. Reputation es su álbum más íntimo; un ciclo de canciones acerca de lo que se siente no perseguir el romance y dejar que la vida transcurra. La artista —una de las mentes más brillantes del pop de todos los tiempos— está intentando algo nuevo, como siempre lo hace. Pero como se trata de Taylor Swift, no puede dejar de ser turbulenta, incansable y gloriosa.

No se equivoquen, su amor por el drama permanece. El mundo esperaba que Reputation fuera una fiesta de autocompasión de una celebridad, luego de su primer sencillo Look What You Made Me Do. Pero en su lugar está apostándole a emociones más grandes. Es un álbum lleno de canciones de amor para adultos.

Joyas como Dancing With Our Hands Tied son historias de amor que no terminan con un pañuelo escondido en el cajón. Están llenas de detalles cotidianos: regar vino en la tina, construir castillos de sábanas. Pero también explotan una pregunta muy contemporánea: ¿Qué le ocurre a nuestra identidad cuando dejamos de definirnos por la forma como los otros nos ven?

Reputation se desarrolla sobre la base de synth-pop de 1989 —rasgos ingeniosos que explotan al máximo— con una producción dividida entre el equipo de Max Martin y Shellback (“2 suecos y una Swift”) y Jack Antonoff. Hay una sorprendente cantidad de sexo (“rasguños por tu espalda”) sumada a la grabación de su primera blasfemia, cuando se burla de sus exparejas en I Did Something Bad: “Si un hombre habla mierda, entonces no le debo nada”. End Game es una canción extraña y salvaje de R&B en colaboración con Ed Sheeran y Future: un trío muy raro. Swift deja su balada emocional para el final con la canción titulada New Year’s Day, y sigue con la costumbre de terminar sus álbumes con una canción que haga llorar. Es el momento más tranquilo de Reputation y a la vez el más poderoso. Se levanta luego de una glamurosa fiesta de Año Nuevo (“Escarcha en el piso luego de la fiesta / Chicas llevando sus zapatos en la mano por el lobby”) y reflexiona en lo que le queda: un compañero no tan glamuroso con el que tiene que pasar un día no tan glamuroso. Es un pequeño momento entre dos personas, un momento del que el resto del mundo nunca se enterará. En todo Reputation Swift hace que esos instantes suenen colosales, como solo ella sabe hacerlo.


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