The Beatles: Eight Days a Week

3.00

El documental rockero de Ron Howard recuerda la época en que John, Paul, Ringo y George eran una de las mejores bandas en vivo de la historia.

por PETER TRAVERS | 11 Oct de 2016

Peter Travers habla de por qué el documental rockero de Ron Howard The Beatles: Eight Days a Week — The Touring Years es una película obligada para los fans de “los cuatro de Liverpool”.


No, no hay nada particularmente revelador aquí. Pero el director Ron Howard, quien realizó la película del concierto Made in America de Jay-Z en 2013, captura la emoción estimulante la Beatlemania mientras la banda estuvo de gira por 15 países de 1963 a 1966. Todo está aquí, desde la histeria que causó el debut de la banda en los Estados Unidos en The Ed Sullivan Show, hasta las declaraciones controversiales de Lennon cuando afirmó que los Beatles eran “más populares que Jesucristo”. Paul McCartney ofrece un contexto: “Todo se complicó hacia el final. Pero al comienzo, las cosas eran bastante simples”. Eso es cierto.

En entrevistas recientes, McCartney y Ringo Starr han hecho comentarios que Howard complementa con observaciones de archivo de John Lennon y George Harrison. Vemos indicios de lo que les amargó la vida a los Beatles cuando tocaban en vivo (el frenesí de la multitud, una amplificación pobre) y lo que los llevó a la experimentación en el estudio. “Los cuatro de Liverpool” afirman que su vínculo los hizo salir adelante, preguntándose cómo Elvis lo había hecho solo. Los dulces triunfos se vuelven amargos mientras los espectadores se deleitan – a través de imágenes de conciertos y clips de fanáticos— con las miradas y sonidos juveniles que alcanzaron su pico en el Shea Stadium en 1965. Whoopi Goldberg ofrece su propio testimonio adolescente, recordando cómo su madre la llevó a ver aquel concierto en el Shea. “Eran incoloros”, dice Whoopi, quien sentía que “podría ser amiga de ellos”.

Howard ambienta al documental en una época de derechos civiles, resaltando que los Beatles se negaron a tocar ante un público segregado en Jacksonville, Florida. Integraron el Gator Bowl. Sin embargo, el documental recurre a la música adecuadamente y al placer de la banda al hacerla. Buena jugada. Es una verdadera alegría que dura para siempre.


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