The Bride

3.50

La experimentadora de art pop sombrío articula un ciclo de canciones inclemente pero gratificante.

por KORY GROW | 01 Jul de 2016

Natasha Khan Neil Krug


La mente maestra de Bat for Lashes, Natasha Khan, ha cultivado por mucho el mito de la cantante melancólica, presentando oscuras y ensoñadoras declaraciones sobre el vacío y la añoranza en sus últimos tres álbumes. Es como Stevie Nicks usando alas de murciélago en vez de chales, This Mortal Coil con un (muy sutil) backbeat de PJ Harvey con una orquesta de sintetizadores. En su último trabajo, el álbum conceptual The Bride, abraza plenamente la oscuridad con hermosos y depresivos efectos.

El disco se construye a partir de un corto que Khan hizo titulado I Do sobre una novia cuyo prometido muere en un accidente automovilístico de camino a su boda y el duelo que le sigue mientras ella viaja a su luna de miel con el corazón roto y sola. La música, escrita y grabada en su mayoría por Khan y un pequeño grupo de colaboradores, es apropiadamente adusta, pero complementa bien a la historia de la cantautora.

Honeymooning Alone comienza con un duro bajo sincopado que resalta con relucientes arpas mientras Khan canta sobre cuán perdida se siente. La sombría Never Forgive the Angels contiene algunas de las letras más desgarradores de la cantante – “Nightmares come and they don’t go for my love is gone/ And I will never forgive the angels for that [Las pesadillas vienen y no se van porque mi amor no está/ Nunca perdonaré a los ángeles por eso]”– en medio de un bajo y piano que marchan lentamente y un coro de “oohs”. Aun cuando la meta es la austeridad musical, crea sonidos que son deliberadamente surreales, como los sintetizadores que titilan gentiles alrededor de la voz de Khan mientras canta “What’s this I see?/ My baby died on the beach [¿Qué es lo que veo?/ Mi bebe murió en la playa]” en God’s House. La narrativa puede ser mórbida o taciturna dependiendo el lugar que ocupe la novia en el modelo de Kübler-Ross. Sorprendentemente, sin embargo, la música a veces ofrece una contraparte emocional, como los clavicordios y armonías sinfónicas a lo Lucy in the Sky With Diamonds en la muy depresiva In Your Bed, en que la novia se acuesta en la cama e imagina qué pasaría si su amante aún estuviera vivo, que hacen que la canción casi suene esperanzadora.

Khan ha marcado bien el ritmo del álbum: se desenvuelve mientras el personaje titular se deshace mentalmente y eventualmente continúa adelante hacia algo así como la resignación en la canción I Will Love Again. Sin embargo, sufre del tipo de sobre-complacencias artísticas que plagan tantas piezas conceptuales. Melodramáticamente recita un oscuro poema sobre ángeles conspiratorias y estar “perdida en el fango” en Widows Peak (que se completa con sonidos de tormenta) y para cuando llegas a In Your Bed solo puedes rezar para que la novia conozca a alguien nuevo, no solo por su bienestar sino por el tuyo también. En el contexto del concepto, el álbum se rezaga cuando la historia se hace muy pesada.

Pero hay muchas canciones en The Bride que trascienden sus presunciones temáticas y se erigen libres como piezas únicas del rompecabezas en la firme personalidad mistificadora de Khan. Joe’s Dream, contada desde la perspectiva del novio de trágico destino, con su galopante “I am faling in love [Me estoy enamorando]” y Close Encounters con sus cuerdas crecientes podrían fácilmente servir como una desgarradora historia propia similar a otras entradas melancólicas de Bat for Lashes como Laura y Marilyn. Al final, todas aumentan el sombrío Weltschmerz que siempre ha sido lo más interesante de su música.


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