This Is What the Truth Feels

3.00

En su primer álbum solista después de 10 años, la longeva estrella rockea con optimismo infantil

por ROB SHEFFIELD | 01 Apr de 2016


En su primer álbum solista después de 10 años, la longeva estrella rockea con optimismo infantil

Si hay un momento que resume por qué Gwen Stefani es tan eternamente adorada, es la surreal escena de The Voice en la que lideró a su equipo cantando You Get What You Give de New Radicals entre un espiral de confeti. Solo Stefani pudo sonar tan adorable mientras amenazaba con patearle el culo a Marilyn Manson. Este es el primer álbum solista en una década de una de las superestrellas más improbablemente longevas de los 90, la reina de nuestras madres ska.

Stefani no ha tenido mucho tiempo libre desde el último álbum de No Doubt de finales de 2012; tuvo otro bebé, se unió a The Voice, se divorció de Gavin Rossdale y se metió en un romance de tabloides con su compañero en The Voice, Blake Shelton. Así que tal vez no es tan sorprendente que el álbum parezca estar acelerado; una versión agradable pero con poca personalidad de su familiar estilo de bubble-pop, alternando entre furiosos lamentos de separación (el tributo a Amy Winehouse, Naughty) y emotivas canciones sobre estrenar novio. En Send Me a Picture Stefani intenta descifrar este asunto del ‘sexting’ que le gusta a los chicos, pidiéndole a su hombre: “Quiero verte ya mismo sin filtros / tomar otra instantánea en el espejo”. Pero la canción más fuerte es la más simple: Truth, en la que Stefani enfrenta su futuro con un sencillo toque de guitarra y dice: “Todos dirán que estoy recayendo, así que recae sobre mí”.


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