Tully

3.50

El director Jason Reitman y la guionista Diablo Cody vuelven a colaborar en una fábula encantadora y agridulce acerca de lo difícil que es para una mujer ser madre y esposa.

por ANDRÉ DIDYME-DÔME | 30 May de 2018

Jason Reitman / Charlize Theron, Mackenzie Davis, Ron Livingston

Cortesía Diamond Films


Jason Reitman, el hijo de Ivan Reitman (director de Ghostbusters), ha conformado su propio camino, con una serie de hermosas tragicomedias enfocadas en los avatares de la cotidianidad y, en últimas, de la existencia. Thank You For Smoking, Juno, Up In The Air, Young Adult y Labor Day, son unas obras que nos recuerdan la belleza, elocuencia e inteligencia de las historias humanas que caracterizaban al cine norteamericano de los años 70 y que acercan a Reitman a ese otro gran analista de la vida, como lo es el director Alexander Payne.

Luego del fracaso que significó Men, Women & Children (una comedia didáctica acerca de las relaciones en la era de la Internet), Reitman vuelve a recuperar su talento con Tully, una fábula acerca de una esposa y madre de familia llamada Marlo, quien se siente abrumada y deprimida por su condición.

Marlo es esposa de un hombre trabajador que la quiere y es madre de dos hijos (una niña con problemas de autoestima y otro niño posiblemente autista). Marlo vuelve a quedar embarazada y se enfrenta a una situación económica precaria. Al darse cuenta de que la labor de madre y esposa sobrepasa su nivel de tolerancia, ella se ve obligada a hacerle caso a su hermano (un hombre superficial y exitoso económicamente), de contratar a una niñera para que le ayude en las labores del hogar. Dicha niñera es Tully, una joven de espíritu libre, que termina siendo una especie de Mary Poppins Millennial.

Esta tercera colaboración de Reitman con la guionista Diablo Cody (Juno, Young Adult), es una hilarante, pero al mismo tiempo, dolorosa disección de la psique femenina que incluye una interpretación magistral a cargo de Charlize Theron, quien aquí vuelve a darle la espalda a su ego para mostrarnos a esta mujer curtida por la edad, utilizando su cuerpo como una herramienta que permite que el espectador sienta el cansancio, la desilusión y la baja autoestima de su personaje. Saber que ella es la misma que interpretó a Furiosa, esa guerra ciberpunk de Mad Max: Fury Road y a esa agente sexy pero peligrosa de Atomic Blonde, permite ver el inmenso rango actoral de esta actriz sudafricana.

No se quedan atrás Ron Livingston (Office Space), como el esposo que se refugia en los videojuegos y que no se da cuenta de lo que en realidad siente su esposa, y Mackenzie Davis (Blade Runner 2049) como Tully, la niñera que comienza a solucionarle la vida a Marlo y que permite que ella recupere sus ilusiones perdidas.

Aunque Tully ofrece un giro sorpresivo que es mejor no revelar aquí, en realidad la cinta de Reitman y Cody nos habla sobre la tremenda angustia que significa para una mujer el hecho de ser madre. Y es aquí en donde reside su belleza, elocuencia e inteligencia.


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