Un viaje maravilloso

3.00

Todd Haynes nos cuenta la historia de dos niños sordos, de épocas diferentes, que tienen vidas entrelazadas

por PETER TRAVERS | 08 Mar de 2018

Todd Haynes / Millicent Simmonds, Julianne Moore, Michelle Williams, Oakes Fegley

Oídos atentos a la inteligencia de los chicos.


Una aventura a 50 años de distancia

Todd Haynes crea películas que él siente como parte de su ADN. Sean originales (Safe, Velvet Goldmine, Lejos del cielo, Mi historia sin mí) o adaptaciones (Carol, o la miniserie de HBO Mildred Pierce), parece que se transportan desde su flujo sanguíneo hasta el nuestro. Un viaje maravilloso es hermosa, pero es un poco menos personal y transgresiva. Haynes ha dicho que quería hacer una película inteligente para niños, y como fuente principal escogió la novela de ficción escrita e ilustrada por Brian Selznick, quien también inspiró Hugo de Martin Scorsese. Incluso contrató al autor, ganador de la Medalla Caldecott, para que adaptara su historia sobre dos niños sordos de diferentes épocas (1927 y 1977) con sus vidas entrelazadas.

La película resalta una cita de Oscar Wilde: “Todos estamos hundidos, pero algunos de nosotros miramos las estrellas”. La historia del niño y la niña, ambos con 12 años, se empieza a desenvolver justo cuando miran las estrellas. Rose (interpretada por una increíble y expresiva Millicent Simmonds, quien es sorda) crece en la época previa a la Depresión en Nueva Jersey, criada por un estricto padre (James Urbaniak). El único escape de la niña es ir al cine a ver su actriz favorita (Julianne Moore) en películas mudas, quien impacta a Rose emocionalmente con sus reacciones en la pantalla grande. Aquí es donde Haynes y su compañero cineasta Ed Lachman logran milagros visuales. Lachman graba secuencias de los 20 a blanco y negro —las escenas de los 70 a color— en las que sigue a la niña, mientras se sube a un ferry en Manhattan para encontrar a la actriz. Se nota desorientada por las personas que le hablan y, en medio de la confusión, entra a un show de Broadway. Rose también quiere que la actriz la quiera como una madre.

Mientras tanto, Ben (Oakes Fegley de Mi amigo el dragón) vive en Gunflint Lake, Michigan, con su madre soltera, Elaine (Michelle Williams). Ella se siente conmovida por la canción Space Oddity de David Bowie y tuvo a su hijo demasiado pronto. El niño encuentra una carta de amor en un libro, con un número, una dirección de una tienda de Nueva York y las palabras: “Te estaré esperando, Elaine. Con amor, Danny”. En ese momento, a su casa le cae un trueno, que deja a Ben sordo, pero con la determinación de viajar a Manhattan y encontrar al hombre que podría ser su padre.

Haynes intercala las historias de Ben y Rose mientras se adentran en la ciudad, separados por medio siglo, en sus aventuras más salvajes, incluyendo un museo con un meteoro que ambos pueden tocar. El deseo de dos niños perdidos conectados a través del tiempo se hace emocionante, gracias al talento del compositor Carter Burwell. Una secuencia construida en la ciudad de Nueva York de 1964 usa maquetas, en la misma manera que Haynes usó muñecos para contar la historia de la cantante Karen Carpenter en Superstar de 1987.

Sin embargo, lo que Haynes no puede ocultar es que, a pesar de su magia en términos técnicos, el final de la película parece estar manipulado y mecanizado. El director convierte Un viaje maravilloso en una película con detalles extraordinarios que puede ser menos que la suma de sus partes, pero es resplandeciente.


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